El derecho digital; tu aliado competitivo

Todos somos conscientes que vivimos en una sociedad que está en constante evolución. Lo que hoy es novedoso, mañana será cotidiano y pasado estará obsoleto. Esa es la velocidad del cambio. Metafóricamente hablando estamos subidos en un tren donde vemos pasar los cambios de la misma manera que los pasajeros de un tren ven cómo va cambiando el paisaje.

Ramón Mesonero Romanos
Socio y responsable del área de Nuevas Tecnologías de Ceca Magán.

Esto es lo que conocemos como “el efecto de la transformación digital”. Sumarse a dicho cambio no es una opción, sino una obligación si queremos competir en igualdad de condiciones al resto de empresas de nuestro sector. La diferenciación es el factor clave para que nuestra oferta prevalezca por encima de la del resto, para lo cual será indispensable estar en la vanguardia de la innovación y búsqueda constante de soluciones de alto valor añadido adaptadas a las necesidades reales con una visión lo más transversal posible y con un claro enfoque al nuevo paradigma existente.

La dependencia tecnológica de nuestra sociedad juega, cada vez más, un papel crucial en el desarrollo, crecimiento, expansión y consolidación de las empresas en el mercado dado que los mismos aportan mayor eficiencia, mayor competitividad y una mayor capacidad para agilizar o automatizar procesos, integración y desarrollo de nuevas arquitecturas algorítmicas en nuevos modelos de negocio, lo que mejora ostensiblemente la toma de decisiones y por ende la opción de los resultados.

El éxito empresarial de toda entidad que inicia un proceso de transformación digital, está en alinear correctamente sus tres ejes transversales que son la organización, su operativa y la tecnología sobre la que se soporta, con su visión y modelo de negocio, en aras a satisfacer la experiencia del cliente, fin pretendido en todo proceso empresarial.

El cumplimiento normativo, sin ser uno de los ejes que conforman la columna vertebral de toda entidad sometida a un proceso de transformación digital, es uno de los bastiones principales sobre las que todos estos ejes transversales han de pivotar.

Así la necesidad de aportar mayor seguridad jurídica en todos estos procesos de conversión y digitalización es indispensable no ya solo desde el punto de vista del cumplimiento normativo sino también como medida preventiva por el temido impacto en la reputación social de la empresa dicha acción pueda generar. En definitiva el cumplimiento normativo ha de ser visto, no tanto como  una obligación, sino una oportunidad de negocio que la empresa ha de aprovechar en su propio beneficio y el éxito estará en cómo sacar partido a un área siempre alejada e “incluso ocasionalmente repudiada” por los departamentos de desarrollo de negocio y de marketing.

Por suerte o por desgracia, esta política de supervisión legal preventiva que no correctiva se está extendiendo, y está empezando a tomar parte activa y asentándose seriamente en los Comités de Dirección para la toma de decisiones. Integrar esta parte en la cadena de producción de la empresa implicará disponer de un aliado de plena confianza en el nuevo ecosistema digital.

Así, podemos afirmar que el derecho digital, debe de ser visto en las empresas más que como un freno al desarrollo, como un “aliado competitivo” que ayudará a optimizar, mejorar y trasladar la confianza y seguridad necesaria no solo a nivel interno (en el seno empresarial) sino también a nivel externo (en sus relaciones con los clientes).

En esta línea, la integración del soporte legal en la toma de decisiones o proyectos tecnológicos puestos en marcha, son fundamentales principalmente por que debe:

• Ser preventivo y no correctivo.
• Otorgar transparencia y confianza indispensables en una sociedad globalizada.
• Dotar de seguridad a la información digitalizada generada siendo esta el principal activo de las empresas.
• Garantizar mayor concienciación y sensibilización social.
• Aportar mayor eficacia y eficiencia en los procesos entre otras cuestiones.

No hace falta decir que la sociedad evoluciona rápidamente si bien la tecnología lo hace más, lo que genera ciertas disrupciones entre el marco normativo aprobado al efecto y los avances tecnológicos, ocasionando que la agilidad de uno se contrarresta con la lentitud y burocracia del otro.

Este es el principalmente motivo por el que hay un claro cambio conceptual y una migración a una nueva tendencia basada en un modelo de AUTORREGULACIÓN, a pesar de estar sumidos en una auténtica revolución regulatoria tendente a preservar y proteger los derechos e intereses de los agentes intervinientes y de las minorías así como a adaptarse a los avances tecnológicos que estamos viviendo.

Somos conscientes que esto será difícil dado que, la velocidad de uno, “la tecnología” es distinta a la del otro “la regulación”, motivo por el que es difícil el equilibro entre ambas.
Y es aquí donde la autorregulación adopta un papel fundamental, derivado del modelo jurídico anglosajón. En tanto se adapta el marco regulatorio y se adapta a las nuevas tendencias normativas, la autorregulación ha de tomar un papel más relevante, dado que otorga mayor credibilidad, aporta mayor reputación social y empresarial, demostrando por ende su versatilidad y capacidad de innovación.

Todo lo expuesto anteriormente no hace sino reafirmarnos en lo esencial e indispensable necesidad que todos los procesos de transformación que se adopten en el seno empresarial debieran estar tutelados y soportados de la óptica legal y de acompañamiento en el proceso de migración/transformación, concepto que denominamos como “Digital Law by design”, cuyo fundamento radica principalmente en:

1. Adaptación y regulación de la normativa existente a tener en consideración en todo proceso de transformación en aras a dar la necesaria seguridad jurídica al proceso en cuestión.

2. Aplicación de medidas accesorias y adicionales desde la perspectiva de la autorregulación para lo cual se ha imprescindible tener una visión estratégica de ecosistema digital para alinear los intereses de la empresa con las previsiones normativas regulatorias.

3. Análisis de tendencias  digitales con la finalidad de prevenir o anticiparse a los impactos jurídicos vinculados con el modelo de negocio o proceso iniciado por la empresa.

En definitiva, considerar y aplicar la ley como “tu aliado competitivo”, es detectar, entender y comprender las necesidades requeridas, aprovechando las ventajas competitivas de la ley y ponerlas al beneficio de la empresa, siempre desde una perspectiva preventiva.

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