Elena Navarro Barragán,

Colaboradora editorial.

@elenanav78

El Juzgado de Primera Instancia nº 49 de Madrid ha estimado la demanda interpuesta por la Asociación de Usuarios Financieros (AUSNFIN), contra la entidad Wizink Bank, declarando la nulidad de un contrato de tarjeta de crédito por considerarlo usurario, condenando a la entidad a la devolución de todos los conceptos cargados y percibidos al margen del capital prestado y con expresa condena en costas.

La entidad demandada alegaba de contrario que el interés normal del dinero para las tarjetas de crédito de pago aplazado no es el interés medio de los préstamos personales al consumo, que el interés remuneratorio de las tarjetas Wizink no es “notablemente superior” al interés normal del dinero para el mercado español de tarjetas de crédito.

Así mismo alegaba que todas las cláusulas que Wizink incluyen en sus contratos superan el control de inclusión y transparencia y que los intereses remuneratorios constituyen un elemento esencial que no está sujeto al control de abusividad y la doctrina de los actos propios.

En su sentencia el tribunal hace un recorrido jurisprudencial aclaratorio sobre el criterio que nuestros tribunales han fijado para entender cuándo un crédito pueda ser considerado usurario y, en particular dentro del crédito al consumo, la creación de esta modalidad específica de tarjetas de crédito con pago aplazado y tarjeta revolving.

Además para el juzgado los hechos han quedado probados por el conjunto de la prueba practicada durante el juicio. De la documental, el contrato aportado por la parte demandante de fecha 12 de septiembre de 2003, en el cual se pactaba la aplicación de un tipo de interés del 24,71%, tanto en compras, como en pago en efectivo, a partir del año 2007 se les aplicó el mismo tipo para compras, y el 26,82% para pago en efectivo, hasta que en el año 2010 se les aplicaba para ambas operaciones el 26,82%. En marzo del año 2003, fecha de celebración del contrato, la tasa media ponderada de todos los plazos para los créditos al consumo, según el Banco de España era de 8,21%. La media ponderada desde la fecha de celebración hasta el año 2017 del 9,067%. Por ello concluye el tribunal “que el interés pactado era notablemente superior al normal en operaciones de crédito al consumo”, y que además la entidad financiera “tampoco ha justificado la concurrencia de circunstancias excepcionales que justifiquen el tipo de interés anormalmente alto”.

El carácter usurario de un crédito conlleva a la nulidad del contrato, y la nulidad implica, según dispone el artículo 3 de la Ley de la Represión de la Usura, que el prestatario estará obligado a pagar tan sólo la suma recibida en concepto de capital, viniendo la parte demandada, obligada y por ello condenada, a la devolución de todos los conceptos cargados y percibidos al margen de dicho capital, a la parte actora.

Sentencia nº 257/2019, del 24 de octubre de 2019

Procedimiento Ordinario 148/2019

NIG: 28.079.00.2-2019/0013156

 

 

 

 

 

 

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