Fernando Calvo Arriero,

Redacción editorial, 

@FerCalvoArriero

 

El día 17 de julio de 2019 será recordado y, posiblemente, estudiado por jóvenes juristas por ser la primera vez que el Tribunal Supremo confirmó una sentencia de prisión permanente revisable.

 

La relevancia del caso no solo reside en la decisión del “Alto Tribunal”, sino también por ser ésta la cuarta condena de este delito tipificado en el Código Penal. Esta es la máxima pena privativa de libertad que existe en España y el condenado solo puede recobrar la libertad pasados 25 años (mínimo), aunque pueden ser más en determinados casos.

 

En concreto, nos referimos a la condena que fue impuesta por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia a un padre, el cual asesinó a su propio hijo menor el “día de la madre”, con el único propósito de causar el mayor sufrimiento psíquico a su exmujer, madre del pequeño. Esta es la primera vez que el Tribunal Supremo confirma una condena de prisión permanente revisable, además se refirió a la indemnización a la que deberá hacer frente el condenado, en concreto son 180.000 euros a su expareja y no podrá aproximarse a ella a menos de 1.500 metros, ni comunicarse hasta cinco años después de cumplida la condena.

 

Los hechos ocurrieron el 7 de mayo de 2017, cuando el padre recogió a su hijo en un punto de encuentro familiar, donde lo había dejado su exmujer para pasar el fin de semana con él. El condenado se dirigió con el niño a un lugar apartado de Oza-Cesuras (A Coruña), y en una pista forestal mató a su hijo de varios golpes con una pala. Tras intentar ocultar el cuerpo en un hoyo, desistió de su tarea y lo dejó a la intemperie.

 

Un jurado de la Audiencia de A Coruña le condenó a prisión permanente por asesinato cualificado con alevosía y agravado porque la víctima era menor de 16 años, con las agravantes de parentesco y de género, en concurso medial con un delito de lesiones psíquicas a su exmujer. Una condena que confirmaron dos tribunales, primero el TSJ y ahora el Supremo.

 

Este día será recordado, no solo por ser un momento histórico para el derecho penal español, sino también para rememorar un suceso trágico para el que todos pedimos justicia. Después de conocer los hechos, parece obvio que se dictase una sentencia de ese tipo, pero lo más relevante es que éste caso sienta un precedente en nuestro derecho nacional, condicionando los casos que se produzcan en el futuro.

 

 

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