Start-ups: claves jurídicas básicas

Autora Dña. Patricia Aira González – Abogada y Socia Fundadora de Pactaria, Legal & Consulting [1], Profesora Asociada de la Universidad de Oviedo y colegiada en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (Col. 79391).
AUTORA:

Por Patricia Aira González – Abogada y Socia Fundadora de Pactaria, Legal & Consulting, Profesora Asociada de la Universidad de Oviedo y colegiada en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (Col. 79391).

La creación de una startup , desde el nacimiento de la “idea” hasta la que el proyecto comienza a dar sus frutos, es un proceso que, si bien no está sujeto a unas fases o estadios inflexibles, tiene sin embargo algunas particularidades jurídicas que son relevantes y que van variando en las diferentes etapas de la vida inicial de una startup , desde su nacimiento hasta que comienza a generar ingresos y facturación.

Primera decisión: ¿qué tipo de empresa?

Casi desde el mismo momento en que se decide iniciar un proyecto a través de una startup , es muy importante que se tenga en cuenta la necesidad de dotarlo de una estructura jurídica básica que permitirá que el proyecto se desarrolle en un entorno legal estable, con protección y que habilitará un crecimiento ordenado del mismo en el futuro, sentando así los cimientos legales de la startup .

Muy pronto llega la primera decisión relevante, la elección del vehículo a través del cual se va a desarrollar el proyecto: comunidad de bienes, sociedad civil, sociedad limitada o sociedad anónima son algunas de las alternativas que permite nuestro ordenamiento jurídico.

Sin embargo, no todas son iguales ni ofrecen el mismo tipo de protección para los socios, por lo que debe estudiarse de forma pormenorizada el tipo de sociedad a elegir. Una vez decidida la forma jurídica a emplear, llega el momento de la redacción de la documentación jurídica y de la tramitación administrativa necesaria para dotarlo de personalidad jurídica.

A lo largo de este proceso, es muy aconsejable contar con un asesoramiento legal adecuado : cuestiones como el reparto del capital social, la determinación de la responsabilidad limitada o ilimitada de los socios o la forma de administración de la sociedad tienen más relevancia de la que pueda parecer a priori , puesto que van a determinar la forma de funcionamiento y giro de la startup en su día a día.

Segunda decisión: las relaciones con los socios

Es muy habitual en el ámbito de las startups que el proyecto cuente con dos o más promotores: en estos casos, es fundamental que se cuente con un asesoramiento jurídico adecuado que permita establecer unas reglas entre los partners, tanto a nivel de capital social, como de administración de la sociedad.

En este sentido, resulta esencial prestar atención al pacto de socios que deberá establecer las bases legales a través de las cuales se regirán cuestiones tan relevantes como el funcionamiento de las futuras ampliaciones de capital de la sociedad o el régimen de mayorías para la toma de determinados acuerdos sociales como, por ejemplo, los relacionados con el endeudamiento de la compañía.

Tercera decisión: la búsqueda de financiación

Como acabamos de mostrar, la promoción y desarrollo de un proyecto a través de una startup es un proceso en el que las cuestiones legales tienen una gran relevancia , puesto que su solidez jurídica determinará su funcionamiento futuro y jugará, además, un papel muy relevante en su financiación.

La financiación de una startup puede tener lugar a través de 4 vías esenciales:

  1. Las 3 F ”: los conocidos como Friends, fools & family constituyen la primera fuente de financiación a la que suele acudir una startup para financiarse. Aunque se trate de inversores con los que, de uno u otro modo, se tiene una relación relativamente cercana, es esencial establecer una estructura jurídica adecuada para formalizar la inversión. En primer lugar deberá decidirse la forma de realizar la inversión, que puede ser, por ejemplo, a través de una ampliación de capital o un préstamo participativo. En segundo lugar, una vez decidido el mecanismo de financiación, deberán fijarse las reglas que regirán la inversión y las relaciones legales entre los inversores y la startup , para así evitar posibles conflictos futuros entre las partes.
  2. Financiación bancaria: otra de las alternativas de financiación a las que puede acudir una startup es la tradicionalmente ofrecida por las entidades financieras. En este sentido, debemos tener en cuenta que los departamentos de riesgos de las entidades financieras normalmente van a exigir a la startup que cumpla con una serie de requisitos legales básicos. Hablamos de cuestiones como, por ejemplo, disponer de una sociedad válidamente constituida, un sistema de administración social adecuado.
  3. Financiación pública: también en el ámbito de la financiación pública, otra de las opciones a las que puede acudir una startup para obtener fondos, será habitual que se solicite a la compañía el cumplimiento de una serie de requisitos legales básicos, en línea similar a los requeridos por cualquier entidad financiera.
  4. Smart finance : en el caso de la financiación alternativa, también conocida como Smart finance , aunque los requisitos requeridos para formalizar la financiación puedan llegar a ser más sencillos que los exigidos por una entidad financiera o un organismo público (por ejemplo, por no exigir el otorgamiento de garantías reales), debemos recordar que también en este tipo de sistemas de financiación se va a exigir a la startup el cumplimiento de unos requisitos jurídicos esenciales.

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