Javier Izaguirre Fernández, 

Colaborador editorial. 

@Izaguirrejavi

¿Y si simulamos un accidente de tráfico para cobrar la indemnización del seguro? Esto se debieron preguntar los acusados días antes del aquel 12 de febrero de 2014, cuando cerca de la media noche, en la carretera de Salamanca a la entrada de Las Torres se produjo el ¨fatal¨ siniestro: dos vehículos asegurados por la misma compañía de seguros sufrían un accidente, provocando unos gastos de reparación según peritaje de algo más de 7.000 euros.

¨Fruto de la investigación por parte de la compañía aseguradora y alertados por la existencia de accidentes previos de características similares se reveló una trama de carácter familiar tendente a la defraudación de la compañía. Los daños sufridos por los vehículos no eran compatibles con la forma y modo en que se dice se produjo el accidente.¨, señala la sentencia.

¿Cuáles fueron los indicios que hicieron sospechar a la aseguradora de que se podía encontrar ante un posible delito de estafa? En primer lugar, las contradicciones sobre quién conducía los vehículos y quiénes eran los acompañantes de los mismos el día de los hechos; asimismo, la circunstancia de que ambas pólizas de seguros fueron realizadas por el mismo comercial; en tercer lugar, que ambos vehículos en fechas precedentes al accidente estaban asegurados a nombre de dos hermanas; y por último, que ambos vehículos en fechas anteriores al siniestro constaban a nombre del mismo titular.

Por todo ello, y gracias a la investigación de la compañía de seguros, finalmente, los cuatro acusados reconocieron los hechos imputados, y fueron condenados cada uno de ellos a tres meses de cárcel por un delito de estafa en grado de tentativa (arts. 248 y 249.1 en relación al 16 del Código Penal), y al abono de 5.000 euros en concepto de responsabilidad civil y perjuicios por todos los conceptos causados a la entidad aseguradora.

Fuente institucional

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