Judit Nieto, 

Colaboradora editorial. 

@judithng9 

¿Brexit “con” o “sin”?

Esta es la cuestión que sigue resonando en  toda la Unión Europea. 

Estamos viviendo un momento histórico que marcará “un antes y un después” en el Derecho de la Unión.

El Brexit  es un proceso político que debería haberse  cerrado el pasado 29 de marzo de 2019. No obstante, tuvo que ser postergado hasta el próximo 31 de octubre ante la falta de acuerdo en el Parlamento británico. Tras la reiterada negativa por parte de la Cámara de los Comunes a aprobar el pacto de Theresa May.

Sin embargo desde la llegada de Boris Johnson al Gobierno británico las acciones para conseguir ese “Brexit” a toda costa se han reactivado y los límites han dejado de existir. Las acciones  actuales del Gobierno británico están están encaminadas a romper todos los lazos legislativos existentes con la UE y recuperar totalmente la soberanía nacional. La misma soberanía nacional británica que sorprendió al mundo en 2016  con el famoso “We are out”.

Este pasado domingo 18 de agosto el Gobierno británico anunció que el secretario del “brexit”, Steve Barclay, había firmado ya la orden para desligar las leyes de la Unión Europea (UE) del Reino Unido, mediante la derogación de la Ley de Comunidades Europeas. La Ley de las Comunidades Europeas de 1972, también conocida como ECA 1972, es una Ley del Parlamento del Reino Unido que establece disposiciones legales para la adhesión del Reino Unido a las tres Comunidades Europeas, la CEE, Euratom y la Comunidad del Carbón y del Acero. Concretamente, esta ley, conocida en Reino Unido como ACT 1972, es el vehículo que permite que la regulación europea actúe directamente en el país británico. Este rechazo a las leyes europeas tendrá efecto cuando el Reino Unido formalice el “Brexit” o salida de la UE el próximo 31 de octubre.

Otro de los temas de vital importancia que ha sido tratado en los últimos días, ha sido el de la salvaguarda irlandesa. El Gobierno británico de May había aprobado una salvaguarda para la frontera con Irlanda. Esta  salvaguarda o “o backstop” tenía como objetivo evitar una frontera física con aduanas y controles entre la República de Irlanda y el territorio británico de Irlanda del Norte.

Sin embargo, el nuevo  líder británico e impulsor del Brexit, ha afirmado que esta cláusula ponía en peligro el proceso de paz en Irlanda del Norte y se niega a aprobarla. Esto se debe, a que podría “debilitar el delicado equilibrio” del Acuerdo de Viernes Santo, que en 1998 dio por finalizado el conflicto armado entre unionistas, que querían que Irlanda del Norte siguiera formando parte de Reino Unido y republicanos, que exigían la independencia o su anexión a la República de Irlanda. Asimismo, según Boris Johnson este acuerdo perjudicaría gravemente  la soberanía de Reino Unido.

A día de hoy 21 de agosto de 2019 ,a pocos meses de la salida de Reino Unido de la UE, tras la reunión que ha tenido lugar en Berlin, Merkel,ha dado un mes (30 días) a Reino Unido para que se resuelvan este tipo de conflictos y se consiga un Brexit con acuerdo.

 

¿Cuáles pueden ser las repercusiones más visibles de este asunto a día de hoy?

Aunque las consecuencias de este suceso aún son inciertas, un reciente informe de Downing Street señala que el Reino Unido tendrá que hacer frente a una etapa de escasez de combustible, alimentos y medicinas si abandonase la UE sin acuerdo debido al atasco de los puertos y a la instauración de una posible frontera dura en Irlanda.

De igual forma, este tema también ha preocupado a organismos británicos como Her Majesty’s Revenue and Customs  que​ es un departamento no ministerial del Gobierno del Reino Unido responsable de la recaudación de impuestos, el pago de algunas formas de apoyo estatal y la administración de otros regímenes reguladores, incluido el salario mínimo nacional.  La HMRC ya está preparandose también para el posible Brexit y las consecuencias que traerá esta salida para las empresas británicas. Por este motivo, la  HMRC ha escrito a 145.000 empresas registradas con IVA en todo el Reino Unido, incluida Irlanda del Norte, que solo comercian con la UE numerosas cartas y documentos aclarando los diversos impactos en materia fiscal. Las cartas explican los cambios en las aduanas, los impuestos especiales y el IVA en caso de que el Reino Unido abandone la UE sin un acuerdo, y lo que las empresas pueden hacer para prepararse.

En menos de un  mes, estaré viviendo en Reino Unido. ¿Quien sabe que consecuencias me esperarán?

 

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