Judit Nieto, 

Colaboradora editorial. 

@judithng9 

Cuando tu propia identidad se vuelve contra ti”

No, esta frase no está sacada de una película de ciencia ficción.

Esto puede ocurrir perfectamente en la vida real.

Esto es precisamente lo que se ha materializado recientemente en una sentencia  en la que el Tribunal Supremo ha ratificado que el DNI que perdió uno de los cuatro ladrones que entraron en una finca de Sevilla en 2017, podía considerarse como una prueba de cargo suficiente para condenarle a siete años de prisión por robo con violencia e intimidación, detención ilegal y lesiones.

EL SUPUESTO DE HECHO

Los hechos probados citan que cuatro hombres encapuchados entraron en 2017 en la finca sevillana de Manuel F.C., lo ataron, lo amenazaron y lo golpearon brutalmente para robarle. Sin embargo, esta historia no tuvo un final feliz para todos los ladrones ya que uno de ellos, perdió el DNI en el lugar de la comisión del delito.

Por desgracia para el atacante, el Supremo ha ratificado que ese DNI es prueba de cargo suficiente para condenarle a siete años de prisión por robo con violencia e intimidación, detención ilegal y lesiones,  en una sentencia que dictó en su día la Audiencia Provincial de Sevilla y que confirmó después también el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.Como consecuencia, el condenado,  Manuel Adrián S.R., recurrió al Supremo alegando, entre otros motivos, que se había vulnerado su derecho a la presunción de inocencia.

LAS PRUEBAS DEL DELITO “UN DESCUIDO QUE LE SALIÓ MUY CARO”

Aunque la víctima no pudo identificar al autor de los hechos porque llevaba pasamontañas, la prueba que le permitió condenarle fue ese DNI, que según la sentencia éste había perdido en un forcejeo con la víctima. El repetidor de telefonía que da cobertura al área de la finca confirmó además que su móvil se encontraba en la zona a la hora del robo.

Tras la valoración de las pruebas, los magistrados asumieron que si bien la ubicación del móvil no era prueba suficiente para imputarle a éste la comisión del delito, si que lo era el DNI que había olvidado en el lugar de los hechos.

El acusado en un intento desesperado por librarse de su condena , alegó haber perdido el documento nacional de identidad anteriormente. Pero a pesar ello, el Supremo advirtió  que su función no consistía en evaluar la credibilidad del testimonio del acusado, sino  en dirimir la suficiencia de la prueba de cargo, en este caso, la del dni.

A estos efectos, el Alto Tribunal continuó señalando que corresponde al tribunal sentenciador analizar la credibilidad del acusado. Mientras que corresponde al Supremo el “control intelectual” de esa operación, es decir, si los jueces actuaron racionalmente de acuerdo con “la lógica, la ciencia y la experiencia”.

Finalmente por todo lo citado anteriormente ,el Supremo decidió condenar al acusado alegando que  si bien el disfraz (los pasamontañas y capuchas con los que se cubrieron el rostro los cuatro atracadores)había sido el medio para facilitar la comisión del delito e intentar lograr la impunidad de todos los ladrones , no podía obviar que uno  de ellos, “el acusado perdió su DNI en el forcejeo que tuvo con la víctima”, “pudiese ser identificado como uno de los coautores” y quedase impune.

 

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