Judit Nieto, 

Colaboradora editorial. 

@judithng9 

El móvil se ha convertido en un objeto valioso.

Los móviles nos proporcionan   gran cantidad de información en un “sólo click” y toda al alcance de nuestra mano.

Pero estos objetos también determinan nuestras relaciones ya sean laborales, de pareja, o de amistad .De hecho, incluso a veces son nuestras únicas relaciones. 


Sin embargo, estos aparatos tienen un grave problema: se quedan obsoletos, y algunos son especialmente frágiles.Por este motivo, surgen los seguros de móviles y la cuestión objeto de este artículo como son los actos delictivos inherentes a éstos.

Estamos hablando de los famosos “falsos robos del móvil”. Aquellos robos que cualquier ciudadano sin capacidad delictiva se atreve a perpetrar porque un amigo o conocido lo ha hecho y le ha salido bien.

La táctica  siempre suele ser la misma. El sujeto pierde el móvil. Lo denuncia como robo, asegurando que un ladrón le ha sustraído  dispositivo, e intenta cobrar la indemnización del seguro.

Este juego a siemple vista puede parecer fácil e incluso rentable.

Pero, a veces la broma puede salir muy cara, ya que estos delitos pueden llevar aparejada una pena de prisión que puede ir desde los 6 meses hasta los  3 años dependiendo de la cuantía defraudada y el perjuicio causado.

Los abogados, como el penalista Juan Gonzalo Ospina explican que  se   trata de una picaresca que está proliferando.

Cada vez más personas son investigadas por este tipo de delitos y las autoridades cada vez  están más alerta  

LA RELEVANCIA JURÍDICA DE ESTE ASUNTO

Desde el punto de vista jurídico, lo más importante de este tipo de delitos  es que sus consecuencias legales difieren : no es lo mismo ser castigado por un delito de simulación de robo,  que de estafa y, sobre todo, las consecuencias también cambian si la denuncia falsa es posteriormente retirada.

Por una parte, lasimulación de delito está recogida en el artículo 457 del Código Penal y se le imputa a aquel que finge ante jueces o policías ser responsable o víctima de una infracción penal provocando actuaciones procesales. Entendiendo como actuación procesal, “toda aquella actuación encaminada a iniciar un proceso judicial”, como puede ser dar traslado del atestado policial o reclamar la indemnización a la aseguradora.La simulación de delito, está penada con una multa de 6 a 12 meses.

Mientras que por otra, el delito de estafa se sitúa dentro del marco del artículo 248del CP y hace referencia a “toda  aquella acción por la que un sujeto utiliza un engaño para intentar conseguir que otro cometa un error que le induzca a cometer un acto de disposición en perjuicio ajeno o propio” . La nota esencial de este delito reside en que este debe hacerse siempre con ánimo de lucro, es decir, con el objetivo de ganar dinero con ello.

Cabe destacar también que no se debe confundir los delitos anteriormente citados con el conocido delito de “denuncia falsa” recogido en el art 456 CP que aparece enunciado de la siguiente manera :

“cometeran delito de denuncia falsa los que, con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, imputaren a alguna persona hechos que, de ser ciertos, constituirían una infracción penal, si esta imputación se hiciera ante funcionario judicial o administrativo que tenga el deber de proceder a su averiguación».

Por tanto, la diferencia más relevante e identificativa de entre simulación y denuncia falsa, sería que cuando se simula un delito no se  imputa la comisión del delito a una persona concreta, sino que el autor es desconocido o genérico. Mientras que enbel delito de denuncia falsa, ésta se interpone contra una persona concreta a sabiendas de que dicha persona no es la verdadera autora del hecho delictivo. Es decir, no es lo mismo afirmar que te han robado el móvil por la calle (simulación de delito), que acusar a tu vecino de que éste te lo ha robado(denuncia falsa).

EL PRECIO IMPORTA

No es lo mismo simular un robo de un Motorola One, que tiene un valor aproximado de 181 euros, que un Iphone X, que cuesta más de 900 euros. Las consecuencias de estos conocidos y comunes actos delictivos también dependen del valor del móvil. Si el aparato ” falsamente robado” tiene un valor inferior a los 400 euros el delito es leve y el infractor podrá ser castigado con una multa económica de seis a doce meses. Por otro lado, si el terminal supera los 400 euros, el hecho delictivo pasa de leve a grave, lo que supone una pena de prisión de seis meses a tres años, dependiendo de las circunstancias. Si el acusado es delincuente primario, es decir, que está siendo investigado por primera vez, la condena podría ser suspendida.

ALGUNOS CASOS RECIENTES

Por ejemplo,  Ospina llevó el caso de un hombre que denunció el robo de un terminal en el parking de un centro comercial del municipio madrileño de Alcobendas. Sin embargo, el denunciante mentía porque el aparato no había sido sustraído, sino que lo había perdido. El individuo puso la denuncia ante la Policía y,  en un primer momento, iba a ser imputado por un delito de simulación de delito y de estafa. Pero como a veces rectificar es de sabios, el hombre se lo pensó dos veces y no llegó a reclamar la indemnización al seguro, por lo que no hubo estafa. Además, también corrigió su declaración en comisaría antes de que se iniciasen acciones legales para investigar el robo, evitando a su vez la  simulación de delito.

A VECES  NO TODOS CORREN LA MISMA SUERTE “El AMOR DE MADRE NO SALE GRATIS”

“El pasado 29 de julio fue detenida en Talavera de la Reina (Toledo) una mujer como presunta autora de una simulación de delito, tras haber denunciado el falso robo del teléfono móvil de su hijo, con el propósito de que el seguro le indemnizara la pérdida del terminal.”

La Dirección General de la Policía ha informado en una nota de prensa que la detenida acudió a la Comisaría para dar cuenta de que a su hijo le había perdido el teléfono. Pero diez días después acudió nuevamente para indicar que los hechos no habían sucedido tal y como los había narrado en un primer momento, sino que el terminal había sido sustraído, versión ésta que fue incluso apoyada por dos falsos testigos. Sin embargo, para  desgracia de la madre, la policía se percató de la falsa veracidad de la denuncia y decidió detenerla.

Otro caso parecido, le ocurrió a una joven que perdió el móvil en las fiestas de San Sebastián de los Reyes , en Madrid y denunció ante la Policía que se lo habían sustraído unos chicos del bolso. Ella, en cambió, pasó el parte al seguro. Más tarde, la denunciante entendió que las consecuencia de sus actos podían ser graves y optó por  se retractarse  retirando su denuncia. Confesó que en realidad había perdido el terminal. Pero ya era demasiado tarde. Las acciones legales ya habían comenzado. Finalmente contra todo pronóstico y por suerte para ella, no se le acusó de estafa porque el seguro no llegó a indemnizarla. La joven se tuvo que enfrentar a un juicio por simulación de delito pero, finalmente, quedó absuelta.

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