Montero Aramburu pone el foco en los incentivos fiscales al cine y las artes escénicas como alternativa de inversión empresarial

Montero Aramburu, fundado en Sevilla en 1971, es un despacho multidisciplinar con oficinas en Madrid, Sevilla, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canarias, Huelva y Córdoba, siendo la firma de abogados de referencia en Andalucía y Canarias. Cuenta con más de 150 profesionales, entre abogados y economistas, integrados en un colectivo que aglutina a un total de 225 personas.  

  • Se trata de una vía de inversión que ofrece una interesante rentabilidad y que no solo supone un beneficio fiscal para el inversor, sino también un valor reputacional por vincular su inversión a un producto cultural
  • A través de la figura societaria de la Agrupación de Interés Económico (AIE), y dado su régimen tributario especial, las deducciones fiscales “pueden ser imputadas a una empresa o empresario individual o profesional”
  • La jornada ha contado con la participación de Eulalia Martínez, directora General de Grupo Zeta y Zeta Audiovisual, Gervasio Iglesias, productor cinematográfico de reconocido prestigio, y David González, director de producción de Sacromonte Films

  

Montero Aramburu, en colaboración con Cabal Asesores, ha organizado una jornada sobre alternativas de inversión empresarial, centrada en explicar los incentivos existentes en la normativa del Impuesto sobre Sociedades para las producciones cinematográficas y los espectáculos en vivo de artes escénicas y musicales.

 

En la sesión, a la que asistieron empresarios y profesionales de diferentes ámbitos económicos, expuso Pedro Contreras, fiscalista y coordinador del área del Derecho del deporte y del ocio de Montero Aramburu, cómo la inversión en este tipo de actividades permite el fomento y desarrollo de un sector relevante, a la par que posibilita optimizar la tributación del inversor en su Impuesto sobre Sociedades o Impuesto sobre la Renta.

 

Contreras explicó los aspectos técnicos de estos incentivos y cómo de los mismos pueden beneficiarse una empresa, un empresario individual o un profesional, todos ellos a través del régimen fiscal especial previsto para las AIE.

A lo largo su intervención, el abogado de Montero Aramburu hizo alusión a la consolidada doctrina de la Dirección General de Tributos sobre el particular, lo que permite dar cierta seguridad jurídica al planteamiento, así como  a las medidas legales que se vienen adoptando para garantizar el buen fin de la inversión. De igual forma, puso en valor que este tipo de inversiones “no solo generan rentabilidad para el inversor a través del beneficio fiscal, sino que también tienen un atractivo reputacional al vincular la inversión a un producto con fines culturales”.

La jornada contó también con la participación de Eulalia Martínez, directora general de Grupo Zeta y Zeta Audiovisual, Gervasio Iglesias, productor cinematográfico de reconocido prestigio y creador de películas tan galardonadas como La Isla Mínima, El Hombre de las Mil Caras y Grupo 7, y David González, director de producción de Sacromonte Films.

En su intervención expusieron su dilatada experiencia en el uso de estas estructuras en la producción de largometrajes y series audiovisuales gracias a las cuales, “ya se empieza a hablar de una relevante  industria audiovisual en España”, en opinión de Gervasio Iglesias.

Por su parte, Eulalia Martínez puso de manifiesto como el incentivo fiscal que se genera por el proyecto ya forma parte del propio plan de financiación del mismo, así como el hecho de que esa entrada de inversores está permitiendo producir películas o series más importantes y de mejor calidad, redundando todo ello en el crecimiento del negocio.

 

Por último, los participantes hicieron un análisis de la evolución del sector y de la gran demanda de contenidos que están recibiendo desde plataformas como Netflix, HBO, Amazon, etc. Todo esto está motivando una auténtica transformación en la forma de crear contenido audiovisual y en definitiva en la industria del cine que, a la postre, puede ser muy interesante para el inversor, no sólo por los beneficios tributarios sino por la rentabilidad de la propia actividad.

 

 

 

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