Judith Nieto Galende

Colaboradora editorial.

@judithng9     

¿Se puede alquilar una parte del cuerpo?

¿Cuánto dinero vale una vida?

El debate sobre los vientres de alquiler, siempre ha estado en la primera línea de la esfera pública.

Esta técnica reproductiva que se practica a lo largo y ancho del planeta  se basa en la cesión voluntaria, por parte de una mujer, de su capacidad gestante para llevar a término el embarazo , con el objetivo de entregarle dicho fruto y que se vea reconocida la maternidad/paternidad de aquella persona que había solicitado este servicio.El recién nacido suele ser el resultado de una fecundación in vitro llevada a cabo con semen y óvulos de los que serán los padres o de donaciones de otras personas.

La diferencia entre la maternidad subrogada y la adopción

En cuanto a las diferencias mientras que la segunda consiste en el acto jurídico por el que un adulto toma como propio a un hijo ajeno, con el fin de establecer con él una relación paterno-filial con idénticos o análogos vínculos jurídicos que los que resultan de la procreación. aunque no exista ningún vínculo genético. En la primera, sí que puede existir ese vínculo genético entre los que serán los padres con carácter posterior a la gestación y el recién nacido.

¿Qué ha ocurrido en el caso de Portugal?

El Tribunal Constitucional de Portugal ha tardado algo más de un mes para considerar como “inconstitucional” a la ley de vientres de alquiler que  aprobó  el Parlamento que pese haber entrado en vigor durante unos meses ,no había tenido efectos prácticos hasta la fecha.

En los fundamentos jurídicos, el  tribunal portugués ha señalado que al no tener en cuenta el derecho de arrepentimiento de la madre se ha producido “una violación del derecho al desarrollo de la personalidad de la embarazada, interpretado de acuerdo con el principio de dignidad de la persona humana, y del derecho de constituir familia”.

¿Cuál era el objeto de la ley?

La norma portuguesa  que ha sido rechazada por el Tribunal Constitucional permitía el acceso a los vientres de alquiler a las mujeres con problemas de fertilidad que hubiesen nacido sin útero o tuviesen alguna lesión que les impidiese quedarse embarazadas . Pero no sólo eso, además esta misma normativa limitaba al “mínimo indispensable” el contacto del futuro bebé con la madre gestante, que no podría recibir ningún pago.

Esta no es la primera vez que el Constitucional portugués tumba esta ley, puesto que en abril de 2018 decidió rechazar el texto que regulaba en primer lugar sobre esta cuestión, volviendo éste al Parlamento para su corrección. Hasta que en  julio, en el último pleno de la legislatura,la Cámara parlamentaria decidió votar sin enmiendas. El texto fue enviado al presidente de la República como es preceptivo para su promulgación, y éste lo envió el 26 de agosto al Tribunal Constitucional que  una vez más ha ratificado su doctrina sobre el “derecho de arrepentimiento de la madre”, y la “especial protección que debe ofrecerse a la gestante”.

El alcance de las  condiciones del contrato

Según el Tribunal Constitucional , ” indeterminación excesiva” de la ley en relación a  los límites que se imponen a las partes del contrato, podría implicar que se  realizasen negociaciones sobre las condiciones del embarazo que podrían ser en muchos casos excesivas.

Y, después de el nacimiento ¿qué ocurre?

Otro punto clave que ha sido censurado por la justicia portuguesa ha sido el que hace referencia a la condición de anonimato de los donantes de óvulos o espermatozoides y de la gestante para el futuro puesto que supone”una restricción innecesaria a los derechos de identidad personal y al desarrollo de la personalidad” de las personas nacidas por gestación subrogada.

En definitiva, el Constitucional no se pronuncia en contra de la existencia de la figura de los vientres de alquiler, pero considera que es necesario exigir que se salvaguarden  los derechos de la gestante, en lo que respecta al periodo de arrepentimiento, cuyo alcance  debe llegar hasta después del parto y antes de la entrega a los padres adoptivos.

¿Cómo se regula esta cuestión en España?

La gestación subrogada actualmente en España es ilegal: en virtud del artículo 10 de la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, serían nulos de pleno derecho todos los contratos por los que se convenga la gestación con o sin precio  a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante.

No obstante a partir del año 2010 la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) emitió una resolución en la que se abrió la puerta a la inscripción en el Registro Civil español de niños fruto de esta práctica en otros países, siempre y cuando existiese una sentencia o resolución judicial que acreditara la filiación del menor, así como el cumplimiento de los derechos de la gestante.

Y , en ¿otros países?

Entre los países que tienen legalizada esta técnica están: Estados Unidos, Rusia, Ucrania, Grecia, Georgia, Portugal y Canadá. Si bien es cierto, que no en todas las ciudades de Estados Unidos es legal celebrar contratos en relación a un vientre de alquiler, pero en los estados como Arkansas, California, Connecticut, Dakota del Norte, Delaware, Distrito de Columbia, Florida, Illinois, Maine, Nevada, Nuevo Hampshire, Oregón, Texas, Utah y Virginia Occidental sí que lo es.

¿Qué ocurre en Europa?

El propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ya ha condenado a Francia en varias ocasiones por negarse a inscribir  a menores fruto de “vientres de alquiler”. Para defender su postura el TEDH ha argumentado que negarse a reconocer la filiación biológica de los hijos con sus padres por el hecho de haber recurrido a esta técnica iría en contra del derecho fundamental al respecto de la vida privada consagrado en el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. 

 

 

 

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