El tribunal confirma la decisión del Registro Civil de Santander, porque admitir una nueva solicitud “entraría en abierta contradicción con el principio de estabilidad” que se atribuye al nombre y los apellidos.

Elena Navarro Barragán, 

Colaboradora editorial.

@elenanav78

Los hechos derivan del año 2010, cuando la mujer solicitó y obtuvo el cambio de nombre mediante el oportuno expediente, sustituyendo su anterior nombre por el que ahora pretendía volver a sustituir. La mujer alegaba problemas burocráticos como el motivo del primer cambio de nombre y afirmó que dicho cambio “no fue deseado, resultando que ha seguido siendo conocida con su primer nombre”.

La sentencia hace referencia a la Ley de Registro Civil y su Reglamento, que establecen que para efectuar el cambio de nombre y apellidos se requiere, en todo caso, justa causa y que no haya perjuicio de tercero. En este caso no concurre justa causa cuando la actora ya había solicitado y obtenido dicho cambio años atrás.

Para la Dirección General de Registro y Notariado “La justa causa no concurre cuando, como en este caso, los progenitores ya habían solicitado y obtenido un cambio anterior. No cabe, por tanto, admitir una nueva solicitud de cambio de nombre, pues su autorización entraría en abierta contradicción con el principio de estabilidad que, para cumplir debidamente su labor de identificación e individualización de las personas, se atribuye al nombre y apellidos, los cuales se encuentran, por esta razón, sustraídos del juego de la autonomía de la voluntad de los particulares”.

Por todo ello el tribunal desestima el recurso de apelación formulada por la actora, con imposición de las costas procesales generadas de la apelación, contra la sentencia cabe interponer el correspondiente recurso extraordinario de casación y por infracción procesal.

Fuente Institucional: CENDOJ

 

 

 

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