¿Están permitido los programas informáticos de segunda mano en las empresas? El Supremo hace eco del criterio del Tribunal Europeo #CompartirConocimiento

Primero fue Bruselas quien se pronunció al respecto y ahora nuestro Alto Tribunal se basa en los argumentos de este para resolver la cuestión y es que la principal premisa es la calificación de primera venta de una copia del programa, según lo establecido en el art.4.2 de la Directiva 2009/24.

Estefanía Harana Suano, Colaboradora Editorial.
@fannylaw92

Para comenzar debemos traer a colación la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 3 de julio de 2.012, nº C128/11, donde se estudiaba un caso concreto y donde se sentaba jurisprudencia europea sobre la licencia de uso o venta del programa informático y la posibilidad posterior de su alquiler. 

El Tribunal de Bruselas, resumidamente, venía a decir que es necesario comprobar en primer lugar si la relación contractual entre el titular del programa informático y el cliente en cuyo marco se ha descargado una copia del programa de ordenador que nos ocupa puede llegar a calificarse de primera venta de una copia de un programa. Se considera jurisprudencialmente que la puesta a disposición del cliente de una copia del programa de ordenador y la firma de un contrato de licencia de uso implican la transferencia del derecho de propiedad de la copia de dicho programa de ordenador y, por tanto, el cliente en este caso obtiene el derecho de utilizar la copia por una duración ilimitada a cambio del pago de un precio con indiferencia de cómo haya sido puesta a disposición del cliente (ya sea por descarga mediante la web o mediante un soporte material). En este caso, sí se trata de una primera venta de una copia de un programa y produce el agotamiento de los derechos de explotación del titular del programa.

Es decir, el TJUE no realiza una interpretación restrictiva y prefiere una interpretación más amplia del término ‘’venta’’ de manera que engloba todas las modalidades de comercialización del producto que se caractericen por la entrega de un derecho de uso de una copia de programa de ordenador por tiempo indefinido a cambio del pago de un precio que permita al titular de los derechos de autor obtener una remuneración que corresponde al valor económico de la copia de la obra de la que es titular. Es más, el agotamiento se produce incluso cuando en el contrato de licencia de uso se establezca expresamente una estipulación que impida la transmisión del derecho del licenciatario.

Pero una vez puesta en consideración el argumento del tribunal europeo, es importante que acudamos a la jurisprudencia establecida por el Tribunal Supremo en sentencia 361/2016. En este caso la empresa demandada utilizaba programas informáticos sin licencia de uso de la parte actora pero utilizó como argumento a su favor que los equipos informáticos de su empresa habían sido alquilados a la matriz así como el software y por ello podía hacer el uso de dichos programas y de sus licencias y se acogían a la jurisprudencia europea anteriormente expuesta. Pero nuestro tribunal rechaza su argumentación porque para que las licencias de software por tiempo indefinido se puedan vender, es necesario que se acredite que la empresa matriz hubiera dejado de utilizar los programas informáticos. Para el TJUE es imprescindible que para no violar el derecho exclusivo a la reproducción de un programa informático que corresponde a su autor el adquirente inicial debe inutilizar la copia descargada en su ordenador en el momento de la reventa.

Pero, además, aclara nuestro Tribunal Supremo que los fabricantes de software nunca pierden el derecho a controlar y autorizar cualquier alquiler subsiguiente de sus programas que los terceros quieran realizar por lo que cualquier alquiler de programas informáticos que no tenga la expresa autorización previa de su fabricante es ilegal siendo contrario a los derechos de propiedad intelectual y por ello está sujeta a indemnización y cese de la actividad.  

En este punto tenemos que destacar el art.4.2. de la directiva donde se excluye del agotamiento de los derechos de explotación del titular del programa el derecho de controlar el alquiler del programa o de una copia del mismo y en el caso que nos ocupa esto es lo que ha sucedido y legalmente el alquiler está excluido del agotamiento de los derechos de explotación de los fabricantes sobre sus programas y como consecuencia infringe sus derechos ya que no había sido consentido previamente. 

Como conclusión a todo lo anteriormente expuesto, es importante tener en cuenta que en el caso de alquiler de programas informáticos es imprescindible disponer de la autorización previa del fabricante para poder llevar a cabo esta facultad pero además cumplir con los requisitos establecidos por Bruselas jurisprudencialmente para que sea completamente legal dicho alquiler. 

Todo ello nos lleva a la importancia de analizar y establecer mecanismos de control en las empresas para que las actividades llevadas a cabo por pequeñas que parezcan tengan la certeza de que son lícitas y estudiar en profundidad aquellas de dudosa licitud para que posteriormente no tengan riesgo de comisión de delitos por desconocimiento de la norma o incorrecta interpretación de la misma. Es importante estar al día dentro de las empresas de la nueva normativa pero también sobre la jurisprudencia asentada ya que aclaran numerosas cuestiones que pueden ocasionar grandes consecuencias para el provechoso devenir del proceso empresarial de la entidad.

Fuente Institucional

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