Colaboradora Editorial, 

Esmeralda Vílchez Domínguez. 

@esmeraldavildo

El anuncio de salida de las nuevas criptomonedas iICO los próximos meses ha desencadenado un efecto totalmente disruptivo. Muchos individuos están animándose a invertir ya que los creadores de estas criptomonedas están ofreciendo ventajas a los actuales inversores con el motivo de recaudar capital suficiente para su lanzamiento.

Lo cierto es que este tipo de monedas conocidas por sus siglas en inglés ICO (Initial Coin Offering) están consideradas mundialmente como una de las mayores fuentes de estafa de divisas digitales. La plataforma posee un portal en el que los inersores alertan de los casos en los que han sido afectados. Los datos hablan por sí solos y, la plataforma ha recibido un total de 700 demandantes y reclamaciones.

Desde el portal de protección al inversor ICO Class Action han lanzado una investigación sobre este tipo de monedas y han concluido que “el 98% son estafas y que las pérdidas inflingidas a los inversores incautos ascienden a 18.000 millones de euros”.

Tras las alarmantes noticias de fraude, el fundador de esta criptomoneda, Andre Sartor, ha afirmado que la repercusión masiva de dichas estafas es debida a la creencia de una nueva era financiera debido a la aparición del Bitcoin seguida del escenario perfecto para la actuación de estafadores.

Cierto es que nos preguntamos cómo frenar este fenómeno sin una legislación que lo aborde, puesto que el camino de la prohibición de estos nuevos modelos de divisa no son ninguna solución. Quizás la solución esté en legislar estos nuevos modelos con la ayuda supervisora de la CNMV. Aun así, se recomienda tener un conocimiento mínimo o atender a una serie de recomendaciones que garanticen que el inversor no sea engañado o paliar este engaño en medida de lo posible.

Fuente Institucional.

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