Gonzalo Alonso Moreno

Colaborador Editorial. 

@GonzaloAlonsoM4

La sentencia de 10 de octubre del Tribunal Supremo ha reconocido a un trabajdor al que le fue amputada su mano derecha, al implante de una prótesis mioeléctrica de última generación.

La sentencia ha supuesto la unificación de los criterios entre los diferentes Tribunales Superiores, ya que con un Real Decreto que entró en vigor en 2012, modificó la doctrina anterior que regulaba la asistencia sanitaria en caso de accidente de trabajo, en la que se entendía que en estos casos la atención a prestar era la misma que en caso de accidentes ajenos al mundo laboral.

Por tanto, según la antigua legislación, al trabajador solo le hubiera correspondido una mano convencional, prevista para los supuestos de asistencia sanitaria ordinaria, la cual solo puede hacer presión con tres dedos. A diferencia de la prótesis que finalmente le han reconocido, que puede hacer un agarre completo con todos los dedos de la mano.

Finalmente, la decisión del Tribunal se ha justificado con el principio de “reparación integra´´ de las secuelas por accidente laboral del Convenio nº 17 de la Organización Internacional del Trabajo (ratificado por España desde 1925), además de que se trata de un principio implícito en la responsabilidad empresarial en materia de accidentes laborales. De este modo, el contenido de esta asistencia sanitaria queda “sujeto a las posibilidades razonables, pero sin las restricciones del catálogo de prestaciones sanitarias en contingencia común”.

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