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Judith Nieto Galende,
Colaboradora editorial.
Twitter: @judithng9

La regulación de las drogas siempre ha sido un tema que sigue siendo controvertido en todas las sociedades.

Regular las drogas supone para muchas personas limitar su placer.

Sin embargo, estas sustancias también acarrean graves riesgos para nuestra salud, y en algunas ocasiones su obtención, manipulación , distribución y posesión suele estar asociada a delitos de todo tipo.

En la actualidad un tercio de los 30 países (28 miembros de la UE, más Turquía y Noruega) monitorizados por el Observatorio Europeo de las Drogas y la Toxicomanía (EMCDA) incluyen las sustancias legales y otras adicciones dentro de las adicciones dentro de las Estrategias sobre las adicciones.

Hace tan sólo unos días,el 19 de noviembre  el Tribunal Supremo ratificó en  una sentencia  la condena de hasta cuatro años de prisión que  había impuesto previamente la Audiencia Provincial de Barcelona a los fundadores de un club de cannabis. Como se detalla en el documento jurídico, este tipo de asociaciones deben ser de tamaño reducido y no actuar como pantallas para la elaboración y distribución masiva de droga.

El término génerico “cannabis”,  hace referencia a las diversas preparaciones psicoactivas de la planta cannabis (sativa). El principal componente del cannabis es el hyd-9 tetrahidrocannibol (THC).Esta sustancia comparte con algunos carbonoides ciertas propiedades farmacológicas, lo que en la práctica dificulta aún más su regulación a la hora de establecer los límites entre el consumo por placer, y el consumo médico. Por su parte, el término mexicano ” marihuana” se centra en definir las hojas secas de la planta de la que se obtiene lo que conocemos como ” cannabis”.

NO ES LO MISMO CONSUMIR UN TIPO DE DROGA QUE OTRO:

LA DIFERENCIA ENTRE LAS DROGAS QUE DERIVAN DEL CANNABIS

La principal diferencia entre ambos es que el término marihuana describe las partes secas de la planta, principalmente las flores sin procesar, mientras que el hachís es una pasta de resina o savia de la planta. Además, el hachís contiene una mayor concentración de sustancias químicas psicoactivas, es decir, posee propiedades más agresivas que la marihuana.

En definitiva, el hachís es la  resina pura que  se separa y se comprime formando bloques compactos para comercializarse.Para producir hachís es preciso separar la resina de las hojas secando y enfriando la planta. El hachís es más fuerte que la marihuana, ya que la concentración de su principio activo, el THC o Tetrahidrocannabinol es mucho mayor, si se ha elaborado correctamente. Sin embargo, los que son de mala calidad pueden contener grandes cantidades de material residual como tierra, henna, plástico, aceite.

Lo interesante en este punto , es como ambas sustancias aunque comparten  el mismo origen, están reguladas de diferente manera y no comparten el mismo nivel de rechazo por parte de la población. Las drogas siguen siendo un tema tabú en nuestra sociedad aunque el consumo  de algunas sustancias como la marihuana se haya incluso normalizado. La marihuana, junto al hachis, es la droga ilegal más consumida en España y  otros países como Reino Unido.

¿QUE HA DICTAMINADO EXACTAMENTE EL SUPREMO?

LAS ASOCIACIONES PARA EL CULTIVO Y EL CONSUMO COMPARTIDO: EL CONSUMO POR PLACER DEBE RESERVARSE PARA LOS GRUPOS DE ADICTOS DE TAMAÑO REDUCIDO

En la década actual, en relación con los procesos de regulación del cannabis, sobre todo en torno a las asociaciones de personas consumidoras de cannabis, se han producido una serie de acontecimientos que, en mayor o en menor medida, han estado interrelacionados y, por tanto, ayudan a la contextualización de este fenómeno, como el Informe Díez Ripollés – Sánchez Muñoz, la Instrucción 2/2013 de la Fiscalía General de Estadosobre algunas cuestiones relativas a asociaciones promotoras del consumo de cannabis”, la aprobación de la LOPSC (2015), y las sentencias tanto del Tribunal Supremo como del Tribunal Constitucional donde se juzgaban casos de personas miembros de asociaciones cannábicas.

Esta no es la primera ocasión en que el Tribunal Supremo se pronuncia sobre este tipo de asociaciones, como consecuencia de  su singularidad.

En España cada vez es mas común la existencia de asociaciones que dicen producir marihuana de forma colectiva para distribuirla exclusivamente entre sus socios. Actualmente se desconoce el número exacto de asociaciones que existen, no obstante tan sólo la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) reúne ya en España a un total de 30 clubes legalizados en el país.

El caso objeto de esta sentencia tiene como protagonista a una asociación creada en 2013 en Barcelona. Los cuatro fundadores ya habían sido detenidos en 2015 y, en 2018, la Audiencia de Barcelona los condenó por un delito contra la salud pública de sustancias que no causan grave daño a la salud y otro de asociación ilícita.

Según la sentencia, desde su fundación en el local de la asociación se vendió de forma indiscriminada marihuana y hachís, que cultivaban en sus domicilios, simplemente anotando el nombre de los compradores . Los condenados señalaron que tenían entre 100 y 150 socios, pero que los registrados eran 300 . Sin embargo, los investigadores señalaron que pudieron haber vendido droga a más de 600 personas.

En esta ocasión el Tribunal Supremo ha sido tajante y ha declarado que las asociaciones para el cultivo y consumo compartido de cannabis deben cumplir  con unos requisitos concretos:

a)todos los socios sean “adictos”, para evitar extender el consumo de drogas

b)Debe tratarse  de un grupo reducido, “que permita considerar que estamos ante un acto íntimo sin trascendencia pública”.

Así lo recuerda el Tribunal Supremo en una reciente sentencia dictada el pasado 19 de noviembre con la que ratifica la condena de hasta cuatro años de prisión que impuso la Audiencia Provincial de Barcelona a los fundadores de un club de cannabis. Como se detalla en la Sentencia, la asociación era una mera pantalla para la elaboración y distribución masiva de droga. En este mismo sentido aunque el consumo no terapéutico sea ilegal, no está sancionado en el Código Penal. No está castigado ni el autoconsumo, ni el consumo compartido ni el cultivo cuando tiene por finalidad ese autoconsumo, pero sí se sanciona difundir el consumo de drogas.

A juicio del Supremo los miembros de la comunidad reducida de consumo deben estar identificados. De igual manera,el Supremo considera que el consumo debe producirse en :

a)”en un  lugar cerrado o, al menos, oculto a la contemplación de terceros”

b)y la cantidad,”ha de ser reducida o insignificante, o, cuando menos, mínima y adecuada para su consumo en una sola sesión o encuentro”.

¿QUÉ DICE LA LEY EN ESPAÑA?

En España, está permitido poseer 100 gramos de marihuana para consumo personal y privado. El consumo no terapéutico es ilegal, pero no está sancionado en el Código Penal.La legislación en materia de drogas en el Estado español es anterior a la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes. Por este motivo, en el ámbito español, es necesario analizar tanto la legislación penal como la legislación administrativa en relación con las sustancias recogidas en las distintas listas emanadas de la Convención Única de 1961 (Arana 2015b).

En España estas asociaciones de consumo son para muchos una alternativa al mercado negro, y suelen ser un círculo ” cerrado”, tal y como establece la ley con el objetivo de que no se difunda abiertamente el consumo de estas sustancias.Se trata de asociaciones privadas sin ánimo de lucro cuyos miembros contribuyen monetariamente en la producción colectiva de la marihuana que consumen, así como en el mantenimiento y gestión del local y personal. Se puede pertenecer al club ya sea por motivos lúdicos como terapéuticos. En el primer caso, es decir, el del consumo por diversión, el candidato debe venir recomendado por un socio. Mientras que en el segundo se debe demostrar el tipo de enfermedad padecida, usualmente pacientes con SIDA, esclerosis múltiple o cáncer.

Por una parte en el ámbito penal en España , el artículo 368 Código Penal,  declara que quienes lleven a cabo actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, serán castigados con las penas de prisión de 3 a 6 años y multa del tanto al triplo del valor de la droga objeto del delito si se tratara de sustancias o productos que causen grave daño a la salud, y de prisión de 1 a 3 años y multa del tanto al duplo en los demás casos. Este artículo 368 del Código Penal recoge el tipo básico del delito que, en el caso estar relacionado únicamente con el  consumo de cannabis en lugar de otras drogas,conllevaría una sanción   de entre un 1 y 3 años de prisión, ya que esta sustancia no está considerada que cause grave daño a la salud. No obstante, la sanción de prisión por cannabis puede incrementarse si concurren alguna  de las cualificaciones siguientes: de primer grado (artículo 369 del Código Penal) o de segundo grado (artículo 370 del Código Penal). Posteriormente, con la reforma legal del año 2010, se introdujo en el artículo 368 un nuevo párrafo con una nueva modalidad típica atenuada, donde se permitía a los tribunales la posibilidad de  imponer una pena inferior en grado a las señaladas en atención a la escasa entidad del hecho y a las circunstancias personales del culpable.

Por su parte, en el ámbito administrativo conviene hacer referencia tanto a la Ley de Estupefacientes (1967) como a la Ley Orgánica de la Protección de la Seguridad Ciudadana (2015). La Ley de Estupefacientes de 1967, en su artículo 22, hace referencia a que no se permitirán otros usos de los estupefacientes que los industriales, terapéuticos, científicos y docentes autorizados con arreglo a la presente ley. En el año 2015 se aprobó la nueva Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana (LOPSC), denominada popularmente ‘Ley mordaza’. La LOPSC se ha topado con una fuerte contestación social y política, por los recortes de derechos y libertades básicos, como fiel heredera de su predecesora del año
1992.

 

Los cambios legislativos introducidos en los últimos años en nuestra legislación están  relacionados con las sanciones que se pueden imponer a personas por trasladar. Asimismo, la inclusión en la nueva LOPSC de los actos de plantación y cultivos ilícitos, como sanción grave a la seguridad ciudadana, ha sido considerada por miembros de diferentes asociaciones cannábicas  como un ataque directo a un sector de las personas consumidoras de cannabis, acostumbradas a tener sus plantas para consumo propio y, sobre todo, a los denominados clubes sociales de cannabis, como medida de presión para que abandonen en la práctica algunos de los objetivos propuestos en sus propios estatutos.

LA REGULACIÓN EN EL MUNDO Y LOS CRITERIOS CLAVES QUE SEPARAN UNAS LEGISLACIONES DE OTRAS

¿QUÉ SUCEDE EN OTROS PAÍSES? LA DOSIS, EL TIPO DE DROGA Y LOS LUGARES EN LOS QUE ESTÁN DISPONIBLES PARA SU CONSUMO, INCLUSO EL NÚMERO DE PERSONAS DELIMITAN EL LÍMITE ENTRE LO LEGAL Y LO ILEGAL

Cuando se trata de regular sustancias como las drogas que acarrean tantos riesgos para la salud humana, la dosis consumida puede determinar el límite entre lo legal y lo ilegal.La clave o diferencia entre todas estas regulaciones, no es tanto los tipos de sustancias consumidas en muchos casos sino la cantidad que se consume, o si estas drogas se consumen en lugares ” abiertos al público” como sucede en la archiconocida Holanda y sus famosos “coffe shops” o en lugares cerrados como exige la legislación española. Pero no sólo eso, cuando nos referimos al consumo de drogas el “tamaño también importa”, ya que no es lo mismo consumir estas sustancias de manera individualizada que de manera grupal.

También la regulación legal del cannabis varía en cada país o región dependiendo de si se trata de un uso medicinal o científico o es exclusivamente recreativo. Comenzando por el primer criterio, el de la dosis, podemos ver como en países como Urugay por ejemplo,  el consumo de drogas como el cannabis tiene un status completamente legal y por lo tanto, se permite su venta, distribución y el cultivo  siempre y cuando no se superen las seis plantas por persona. Mientras que en Nueva York, en Estados Unidos,la cifra límite de consumo por persona es de 56 gramos.Por último, en nuestro país, el límite legal está establecido en los 100 gramos.

En cuanto, al segundo criterio, el de los diferentes tipos de drogas , y siguiendo con las separaciones binarias tan famosas en nuestra sociedad, solemos clasificar las drogas en dos tipos principales:

Gráfico de las menciones de drogas duras (rojo) y blandas (verde) en artículos científicos

  1. Las Drogas blandas —o suaves: aquellas que producen un menor grado de dependencia y trastorno a la salud . Entre este tipo de sustancias se encuentran por ejemplo el alcohol, el tabaco o el cannabis.
  2. Y las drogas duras : son aquellas que provocan adicción y efectos nocivos para el ser humano son denominadas . Entre estas sustancias podemos encontrar la heroína, o el LSD.

La distinción entre las drogas suaves y duras es importante en la política sobre drogas en los Países Bajos donde la producción, la venta y el consumo de cannabis están bajo tolerancia oficial, con algunas condiciones. En la política y legislación holandesas (Ley holandesa de Estupefacientes) se hace una distinción entre cannabis (marihuana y hachís) y drogas duras (sustancias que conllevan un riesgo inaceptable para la salud, como éxtasis, cocaína, heroína, etc.). En virtud de esta distinción, la tenencia de cannabis para consumo propio (hasta 30 gramos) no se considera delito sino falta. El objetivo de la política sobre drogas es, entre otras cosas, lograr una separación de los mercados de las drogas duras y el cannabis (que se vende en coffeeshops sometido al cumplimiento de condiciones muy estrictas). La ley del opio neerlandesa tiene dos listas de narcóticos, en función del riesgo que suponen para la salud la Lista I y la Lista II, considerados como las drogas duras y suaves, respectivamente. Otros países tienen más de dos categorías. Por ejemplo, Estados Unidos posee cinco «programas» en su “Ley de sustancias controladas”, que van de uno a cinco. En el Reino Unido existen tres categorías en su respectiva ley: A, B y C.

Otra diferencia importante en todas las regulaciones estriba en   la disponibilidad  de las drogas para su consumo en lugares abiertos o cerrados al público.  Al contrario de lo que se piensa Holanda no es un ” narcoestado” o paraíso legal para el consumo de las drogas. En el territorio neerlandés están prohibidas todas las drogas. Esto significa que es ilegal producir, poseer, vender, importar y exportar drogas.

Sin embargo, el gobierno diseñó una política sobre drogas que permite fumar cannabis siguiendo unas condiciones estrictas en lugares denominados como ” coffe shops”. La política holandesa sobre drogas se centra en evitar el consumo de drogas y en limitar los riesgos que lleva aparejada la droga tanto para la persona que la consume como para su entorno directo y para la sociedad como un todo (harm reduction). El objetivo de esta política es evitar que los consumidores de cannabis queden marginados o que entren en contacto con otras drogas más peligrosas. La idea es que un consumidor de cannabis que
compra el producto a un traficante ilegal, tiene más posibilidades de entrar en contacto con
las drogas duras. Al separar el comercio de drogas duras y de cannabis, se pretende proteger a los consumidores de cannabis de otras formas de consumo de drogas mucho más dañinas desde el punto de vista sanitario. La otra cara de la moneda es la persecución estricta de la posesión y la venta de drogas duras. 

En la legislación Holandesa debemos diferenciar entre “legalidad” y “tolerancia”. Las drogas están prohibidas legalmente en este territorio, sin embargo, el consumo de ciertas drogas blandas en cantidades reducidas está tolerado por la legislación.

Los coffee shops solo están autorizados a vender drogas blandas y siempre en cantidades de no más de cinco gramos de cannabis por persona al día. Estos establecimientos se rigen por leyes muy estrictas que controlan la cantidad de drogas blandas autorizadas y las condiciones en las que se venden y se consumen. En la legislación holandesa adquiere una especial importancia el conocido como” principio de oportunidad ” que es un principio general del derecho penal holandés. En este país es el Ministerio Fiscal el que decide si se lleva a cabo la persecución judicial. Las prioridades para la investigación y persecución judicial de actos punibles con relación a las drogas están establecidas en una directriz pública del Ministerio Fiscal.

Concretamente según la directriz del Ministerio Fiscal del 1 de enero de 2001, se desiste de perseguir la venta de cannabis en los coffeeshops, si cumplen los siguientes criterios:
● no se permite vender cantidades mayores de 5 gramos por día y persona
● no se permite vender drogas duras (por tanto, tampoco éxtasis)
● no se permite hacer publicidad para las drogas
● no se permite causar molestias a la vecindad
● no se permite vender drogas a menores de edad (hasta 18 años) y se prohíbe la entrada de menores de edad en los coffeeshops.

¿Por qué no triunfa la regulación Holandesa y su separación de mercados? En el caso de Holanda existen tres tipos de problemas que aún están por resolver como son : el narcoturismo, el  control del suministro de los coffeshops (“black door”) y la regulación de las drogas duras.

Los jueces son severos con los cultivadoresNo existe una legislación válida para toda la URSS: cada república tiene su propia normativa, pero la diferencia entre unas y otras es mínima. El factor común es la severidad de las penas para los expendedores. Como en Estados Unidos, también en la URSS las sanciones aumentan de modo sensible para los reincidentes.

En España,el primer club de este tipo  es el Private Cannabis Club. Un bar/restaurante situado en Paracuellos de Jarama, que abrió sus puertas a principios de noviembre y tres semanas después cuenta con más de 70 socios inscritos.Entre los requisitos indispensables para poder consumir en este recinto destacan: estar inscrito en esta asociación, ser mayor de edad y fumar un máximo de 50 gramos a la semana. Los interesados en formar parte de la entidad tiene que abonar diez euros iniciales (precio de la inscripción) y diez euros más cada mes. Si bien es cierto que se ha liberalizado el consumo de drogas en España en los últimos años, ésta sigue estando muy alejada de la regulación neerlandesa.

En Rusia, la más importante de las repúblicas soviéticas, su Código Penal prevé una regulación estricta con penas de prisión de hasta diez años para el que prepara, adquiere, posee, transporta o expende, con intención de venta, narcóticos (heroína, opio, morfina, codeína).

Por último, no es lo mismo el consumo individualizado que en grupo. En España el número de clubes asociados al cannabis ha aumentado. Asimismo, al realizarse el consumo en recintos privados es muy difícil probar que se trata de un consumo privado y que no hay fomento del consumo en algunos casos. Los Clubes Sociales de Cannabis (CSC) son asociaciones de personas usuarias que se organizan para autoabastecerse sin recurrir al mercado negro. Se basan en el hecho de que el simple consumo de drogas ilícitas no ha sido nunca un delito en la legislación española. Por otra parte en países como Reino Unido Reino Unido existen  también unos 80 Clubes sociales y Asociaciones de Cannabis registrados.

 

EL CURIOSO CASO DE PORTUGAL: UN REFERENTE CON TODAS LAS DROGAS DESPENALIZADAS 

Lejos de hablar de la liberal y conocida Holanda, debemos fijarnos también uno de los referentes más importantes en materia de regulación de drogas como es Portugal. Desde la reforma legal que acometió en el año 1999 el país luso ha conseguido reducir el consumo de drogas notablemente. El país luso decidió hace ya 20 años despenalizar el consumo a aquellos que portasen un máximo de 10 dosis de una determinada sustancia ilícita cualquiera que fuese su tipo.  Pero no sólo eso, sino que también cambió la sensibilidad hacia los drogodependientes:  que dejaron de ser tratados como a delincuentes, aplicandose programas de atención y  sustitución sanitarios de heroína por metadona entre otras medidas.

Portugal es un país de referencia que ha conseguido demostrar que para tener éxito en la reducción del consumo de drogas, no sólo se debe cambiar la legislación, sino también hacer algo más cambiar la mente de las personas,

Así día de hoy la policía portuguesa no detiene a nadie que lleve consigo una cantidad de droga inferior a la dosis contemplada para 10 días de consumo personal — un gramo de heroína, de MDMA, o de anfetamina; dos gramos de cocaína, o 25 gramos de cannabis. En lugar de ello, aquellos que son interceptados con cantidades consideradas de uso personal son citados ante los llamados “comités de disuasión”, creados por psicólogos, abogados y profesionales sociales.

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