Elena Navarro Barragán,

Colaboradora editorial.

@elenanav78

Un maltratador con prohibición de comunicarse con una víctima de violencia de género no puede realizar tampoco llamadas perdidas. Así lo ha establecido la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo en una sentencia en la que confirma un año de prisión por quebrantamiento de condena para un hombre que realizó varias llamadas, aunque no llegó a hablar con ella, a su ex-pareja con la que tenía prohibido comunicarse.

El Alto Tribunal considera en su resolución que, a pesar de que la llamada no obtenga respuesta y si esta “queda registrada y es posible saber quién la efectuó” ya supone comunicación con la víctima puesto que ésta conoce la existencia de la llamada perturbadora de su tranquilidad y amenaza su seguridad”.

El recurrente había sido condenado por primera vez en septiembre de 2016 a 9 meses de prisión por un delito de lesiones en el ámbito de la violencia de género, 2 años de privación del derecho a la tenencia y porte de armas y 2 años de prohibición de comunicarse y aproximarse a la víctima. En diciembre de 2017 el Juzgado de lo Penal nº 2 de Puerto del Rosario le condenaba como autor de un delito continuado de quebrantamiento de condena, con la agravante de reincidencia, a la pena de un año de prisión. El afectado interpuso un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Las Palmas que fue desestimado por lo que decidió interponer recurso de casación ante el Tribunal Supremo. La defensa del recurrente argumentó en la presentación de dicho recurso que no existió quebrantamiento de la prohibición de comunicación porque la llamada no fue atendida por la ex-pareja, por lo que “no se entabla comunicación, no se conversa, no se hace partícipe al receptor del mensaje”.

Para el Alto tribunal “cuando existe una prohibición de comunicación ha de tenerse en cuenta el artículo 48.3 del Código Penal, el cual impide al penado establecer, por cualquier medio de comunicación o medio informático o telemático, contacto escrito, verbal o visual con la víctima o con aquellos de sus familiares u otras personas que determine el juez o tribunal”. “En dicho artículo, no se exige un contacto, escrito o verbal, de doble dirección, por lo tanto, no es preciso que encuentre respuesta. Tampoco se establecen límites mínimos al contacto, siendo suficientes con su existencia. Lo que importa es que alguien haga saber algo a otro”.

 

Fuente Institucional: C.G.P.J.

 

 

 

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