Ornella Díaz González,

Colaboradora de la Redacción editorial.

@Ornelladg4

En 2005 unos padres adquieren un vehículo y contratan un seguro multirriesgo con amplias garantías. Un año después, su hijo tiene un accidente por el que es condenado por el Juzgado de lo Penal nº 11 de Valencia, en fecha 2 de julio de 2008, por dos delitos de homicidio por imprudencia grave. Dicho accidente se produjo bajo las influencias del alcohol.

En este caso, la parte demandante considera infringido el artículo 3 LCS que establece: “Las condiciones generales, que en ningún caso podrán tener carácter lesivo para los asegurados, habrán de incluirse por el asegurador en la proposición de seguro si la hubiere y necesariamente en la póliza de contrato o en un documento complementario, que se suscribirá por el asegurado y al que se entregará copia del mismo. Las condiciones generales y particulares se redactarán de forma clara y precisa. Se destacarán de modo especial las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, que deberán ser específicamente aceptadas por escrito.

 Las condiciones generales del contrato estarán sometidas a la vigilancia de la Administración Pública en los términos previstos por la Ley.

 Declarada por el Tribunal Supremo la nulidad de alguna de las cláusulas de las condiciones generales de un contrato, la Administración Pública competente obligará a los aseguradores a modificar las cláusulas idénticas contenidas en sus pólizas.”

Hay que tener presente, que la cláusula que establezca que no se presta cobertura en los casos de conducción bajo los efectos del alcohol, es limitativa de derechos, y por ello está sujeta a cumplir para su plena validez lo dispuesto en el artículo 3 LCS trascrita anteriormente.

El hecho de que esa cláusula se considere limitativa, ya ha sido analizado por el Tribunal Supremo en varias ocasiones y en concreto, tal y como se deriva del Fundamento de Derecho Segundo “A partir de la STS de 7 de julio de 2006, RC 4218/1999 , se viene considerando que la cláusula que excluye en la póliza litigiosa los accidentes producidos en situación de embriaguez manifiesta “debe considerarse como limitativa por cuanto la situación de embriaguez, aunque sea manifiesta, no constituye ni demuestra por sí misma la concurrencia de intencionalidad del asegurado en la producción del accidente”.

Por ello, esto es, para que la aseguradora no tenga que responder en un caso como el que se plantea, estas cláusulas limitativas deben aparecer en la póliza “destacadas de forma especial”, lo que no ocurre en este caso. Es más, en este caso, tal y como se deriva del Fundamento de Derecho Segundo: “la aseguradora no ha podido justificar dichos extremos desde el momento en que no sólo falta el requisito de aparecer la cláusula limitativa especialmente destacada en el contrato, sino que además no ha podido aportar un ejemplar del mismo firmado por el tomador, porque tal firma no se produjo y, por tanto, no hubo aceptación”.

Por todo ello, el Tribunal Supremo concluye condenando a la aseguradora a satisfacer la cantidad que se reclamaba, así como el interés previsto en el artículo 20 LCS desde la fecha de reclamación del pago a la aseguradora.

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Fuente institucional: CENDOJ

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