¿Cómo deben tributar las Cestas y Comidas de Navidad? La Dirección General de Tributos se pronuncia al respecto y aclara la cuestión para el empleado y para el empresario #CompartirConocimiento

En esta época festiva es muy típico que en la empresas celebren una comida de empresa con los trabajadores o bien obsequien a los empleados con una cesta de navidad, pero...¿debo tributar a Hacienda por ello? Y la empresa...¿puede declararlas como gasto deducible? Analizamos la cuestión.

Estefanía Harana Suano, Colaboradora Editorial.
@fannylaw92

Estamos en pleno mes de Diciembre y en este tiempo muchas situaciones cotidianas parecen que carecen de trascendencia jurídica pero no es así. Hay determinados ‘’regalos’’  por parte de la empresa a sus trabajadores que son típicos en estas fechas pero que a pesar de ser obsequios sin contraprestación real tenemos que tenerlos en consideración y saber cómo debemos tributar por los mismos. Hablamos concretamente de las cestas de navidad y las comida de empresa. 

En primer lugar, por lo que respecta a las cenas de Navidad debemos acudir al artículo 15.e) de la Ley del Impuesto sobre Sociedades (en adelante, LIS) donde se establece expresamente que no tendrán el carácter de gasto deducible ni los donativos ni las liberalidades. Pero es importante precisar que añade dicho artículo que no se consideran como tal los gastos que sean ocasionados por atenciones a clientes o proveedores pero tampoco los que, con arreglo a los usos y costumbres, se realicen con el personal de la empresa. Debido a este motivo, la cena de navidad de los empleados se incluye dentro de este supuesto y, por tanto, puede ser considerado gasto deducible para el empresario. Debemos recordar siempre que debemos justificar dicho gasto y, sobre todo, acreditar su adecuación a los usos y costumbres de la empresa siendo la carga de la prueba responsabilidad del empresario. 

Por otro lado, debemos analizar el caso de las cestas de navidad, ¿se consideran deducibles para el empresario? Dichas cestas o regalos de Navidad son entregadas por las empresas a sus empleados de manera completamente voluntaria, siendo por tanto una mera liberalidad de su parte y, sin necesidad de que exista un previo pacto individual o colectivo en convenio o contrato que le obligue a realizar este tipo de acciones. De esta manera, se consideran según la Ley General Tributaria (en adelante, LGT) en su artículo 17 que son rendimientos íntegros del trabajo aquellas contraprestaciones o utilidades, con indiferencia de su naturaleza o denominación, ya sean dinerarias o en especieque deriven directa o indirectamente del trabajo personal o bien de la relación laboral o estatutaria y que no tengan consideración de rendimiento de actividades económicas. 

De este artículo podemos deducir que las cestas o regalos de Navidad que realice el empresario, siempre y cuando formen parte de las costumbres de la empresa, tendrán la consideración de gastos deducibles a efectos del Impuesto sobre Sociedades o IRPF si es empresario inscrito en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (en adelante, RETA) 

Por ello, al considerarse gasto deducible para el empresario también tendrán tratamiento de retribución en especie del trabajo por cuenta ajena para los empleados que han sido obsequiado con esos regalos navideños, lo cual conlleva a que la empresa tenga la obligación de realizar el ingreso a cuenta de dicha retribución en especie ya que en virtud del artículo 42 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas las rentas en especie se constituyen por la utilización, consumo u obtención, para fines particulares de bienes, derechos o servicios de forma gratuita o por precio inferior al normal del mercado, con indiferencia de que no supongan un gasto real para quien las conceda.  

En conclusión, la cesta o regalo de navidad que el empresario haga a sus trabajadores de forma voluntaria tiene la consideración de renta en especie que no es una renta exenta de tributación del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas por lo que se ha de tributar por ello y, por tanto, debe incluir dentro de la nómina del trabajador dicho regalo.

Se debe incluir en los rendimientos de trabajo en especie tanto en las declaraciones trimestrales como la anual y realizar la retención e ingreso a cuenta correspondiente. Cuestión a tener en cuenta es la valoración que darle a este tipo de rentas en especie que se valoran por su valor normal en el mercado incluyendo el ingreso a cuenta si este no fuese repercutido al trabajador en virtud del artículo 43 de la Ley del Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas.  

Todo lo expuesto es en relación con el impuesto que grava la renta pero en el caso del Impuesto sobre el Valor Añadido, nos dice la Ley del IVA en su artículo 96 que no podrán ser objeto de deducción aquellos bienes o servicios que se destinen a atenciones a clientes, asalariados o a terceras personas. De esta manera, si bien se consideran gasto deducible en el IRPF o IS, no se puede deducir el IVA pagado por estos conceptos por parte del empresario. 

Como se desprende de todo lo anteriormente expuesto, debemos tener precaución a la hora de realizar nuestros impuestos e informarnos de todos los aspectos que puedan afectarles para que no conlleve ningún tipo de procedimiento ni sanción posterior debido a un simple error por desconocimiento, ya que no debemos olvidar el principio que inspira el ordenamiento donde el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento según el artículo 6 de nuestro Código Civil español.

Fuente Institucional I

Fuente Institucional II

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