Gonzalo Alonso Moreno

Colaborador Editorial. 

@GonzaloAlonsoM4

Con los últimos sucesos que han ocurrido contra el presidente actual de Estados Unidos, Donald Trump, en esta noticia venimos a aclarar ante que situación nos encontramos, y como afectará esto a la política del país americano.

La primera pregunta que debemos responder es: ¿Qué es el “Impeachment´´?

El término proviene del derecho anglosajón, especialmente de los Estados Unidos y Gran Bretaña, y es el proceso a través del cual se puede destituir legalmente a un presidente o jefe de gobierno electo.

Esto viene recogido en la Sección IV del Artículo II, de la Constitución estadounidense, en la que cito: “El Presidente, el Vicepresidente y todos los funcionarios civiles de los Estados Unidos serán destituidos de sus Cargos en caso de ser sometidos a un Juicio Político y recibir una Condena por Traición, Cohecho u otros Delitos graves y Faltas leves´´.

Aunque antes de entrar en materia, es muy importante no confundir esto con la moción de censura de nuestro país. Debido a que la moción de censura es un proceso que denota simplemente la pérdida del respaldo parlamentario al gobierno. En cambio, en el “Impeachment´´, lo que se debate es si el propio presidente, entre otros, haya cometido uno o varios delitos o actos violatorios de la Constitución o las leyes.

Ahora bien, una vez aclarado los conceptos básicos, ¿Cómo funciona el Impeachment? Diferenciamos tres fases:

La primera, el inicio de la acusación se debe dar en la Cámara de Representantes del Congreso, la House o cámara baja. Teniendo los congresistas la posibilidad de presentar las resoluciones a título individual, o bien, iniciar los trámites que aprueben una resolución que autorice la investigación.

La segunda, el análisis y primera votación en la Cámara de Representantes. En el análisis del caso, no tenemos unanimidad en el cómo realizarla, pero el procedimiento más común, es encargarlo a una comisión parlamentaria, en la que se celebran varias audiencias, recabar testimonios y documentos para investigar los cargos. Una vez analizado, toca decidir si se somete o no a votación al pleno. Que, en caso de encontrar indicios y pruebas suficientes que demuestren la culpabilidad del cargo, basta con un voto por mayoría simple en el pleno de la cámara baja para que sea aprobada la propuesta.

Finalmente, la tercera y última fase, está en su debate en el Senado, que toma un papel de juez, tomando la decisión del caso. El presidente del Senado el que debe convocar al pleno para su votación sobre la acusación de la Cámara de Representantes. En el juicio, son los congresistas los que actúan como fiscales del caso, defendiendo su postura, contra el acusado, que contará con un abogado defensor. Debiéndose aprobar la acusación, con una mayoría de dos tercios de senadores presentes en la cámara para salir adelante.

Actualmente, el caso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encuentra en la primera fase, bajo investigación de varias comisiones parlamentarias, entre las que se encuentra la comisión de Asuntos Judiciales.

Estando controlada la Cámara de Representantes por el partido opositor al presidente, la mayoría de los congresistas se encuentran a favor de examinar los hechos, para poder destituir al Presidente. Aunque esto sería bastante complicado, ya que en el Senado, con su actual distribución de escaños, necesitarían al menos a 20 senadores republicanos en contra del Presidente, de su propio partido.

Como precedentes de este suceso, podemos encontrar los dos fallidos Impeachments, contra dos de los anteriores presidentes; Bill Clinton (1998-1999) y Andrew Johnson (1868), y en los que fueron absueltos.

Las consecuencias de la poco probable aprobación del Impeachment contra Donald Trump, sería su destitución como presidente. Hasta la celebración de las próximas elecciones presidenciales, asumiendo el poder ejecutivo el vicepresidente, Mike Pence.

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