¿Qué tipos de responsabilidad empresarial se derivan de un accidente laboral?

La responsabilidad en materia de accidentes laborales se sustenta en la premisa de que el empresario o empleador es “deudor de seguridad” frente al trabajador, es decir, todo empresario viene obligado a velar por la seguridad de sus trabajadores, así como observar y cumplir todas las obligaciones que se le imponen en materia de prevención de riesgos laborales, tanto informativas como formativas y de prevención en general.

Por tanto, en un accidente laboral siempre será responsable el empresario salvo que pueda probar que el trabajador actuó con imprudencia. Es decir, a priori existe una presunción de culpabilidad del empresario salvo que éste pueda probar que el trabajador contribuyó a la causación del accidente por su actuar negligente. Pero no sirve una mera imprudencia o descuido. Nuestra jurisprudencia exige que la culpa en la que incurra el trabajador debe ser “temeraria”. No es temerario un simple descuido del trabajador que provoque el accidente. Sólo el empresario quedará exonerado de responsabilidad y por tanto no tendrá que responder de los resultados lesivos del accidente cuando la imprudencia o culpa en la que incurra el trabajador sea de tal entidad como para considerar que el actuar del trabajador que motivó el accidente fue consciente y por tanto con asunción del riesgo de accidente.

Sin embargo, si la forma en que actuó el trabajador fue imprudente pero no temeraria, es decir, p.ej. no adoptó las precauciones que les son exigibles y que le ha indicado el empresario que debe adoptar, podrá entenderse que el accidente se produjo por la concurrencia de culpas de trabajador y empresario, lo que conllevará a reducir las indemnizaciones que tenga derecho a percibir el trabajador en el tanto por ciento en el que participó en la causación del accidente, además de no poderse imponer un recargo de prestaciones más allá del 30%, sanción de la que hablaremos más adelante.

Sentadas las bases de a quién corresponde probar quién fue el causante del accidente o si existió concurrencia de culpas, pasemos a tratar las responsabilidades empresariales que se derivan de un accidente laboral.

Responsabilidad empresarial en un accidente de trabajo. Diversas prestaciones e indemnizaciones a percibir por la víctima

El trabajador que sufre un accidente laboral y que con motivo del mismo padece lesiones podrá percibir cantidades económicas cuyas naturalezas difieren y que en unos casos dependen de la responsabilidad del empresario y en otros no es requisito la culpa del empresario para que nazca el derecho, son:

  1. Prestaciones a cargo de la seguridad social y que como tales no tienen la consideración de indemnizaciones ni dependen de la existencia o no de responsabilidad del empresario, pues es un derecho del trabajador por haber cotizado y cumplir los requisitos legales:
  • La prestación por incapacidad temporal durante todo el tiempo que se encuentre de baja.
  • En el caso de sufrir secuelas éstas podrán considerarse invalidantes o no, es decir, que le permitan continuar con su actividad laboral o profesión o que le puedan limitar parcial o totalmente para desarrollarla. Esta distinción supondrá que el trabajador pueda tener derecho a:
  • Prestación económica por Lesiones permanentes no invalidantes: implica que no le limita para continuar con su actividad laboral pero el hecho de haber sufrido unas secuelas debe ser resarcido el trabajador con una cantidad única tasada por el Baremo existente de lesiones causadas por Accidente de Trabajo y Enfermedad Profesional.
  • Reconocimiento de una Incapacidad Permanente parcial para su profesión habitual. En este la lesión deberá suponer una limitación o disminución del rendimiento para su profesión habitual NO inferior al 33%. La prestación económica será una cantidad equivalente a 24 mensualidades de la Base Reguladora de la IT.
  • Incapacidad Permanente total para la profesión. No podrá continuar con su profesión pero sin con otra en la que realice funciones diferentes. El importe de la prestación será una pensión vitalicia del 55% de la Base Reguladora, si el accidentado tiene menos de 55 años y del 75% si supera dicha edad.
  • Incapacidad Permanente Absoluta. En este caso las lesiones le incapacitan para cualquier profesión. El importe de la prestación será el 100% de la B.R.
  • Gran Invalidez. Las lesiones sufridas no sólo le inhabilitan para cualquier profesión sino que además necesita de ayuda de tercera persona para los actos más esenciales de la vida como vestirse, comer, desplazarse… En este caso el importe de la prestación será del 150% de la B.R.

En algunos casos, todas estas prestaciones con cargo a la Seguridad Social pueden verse mejoradas por los Convenios Colectivos y con cargo al empresario, por lo que habrá que estarse a cada actividad y regulación colectiva.

  1. Sanciones, cuantías económicas e indemnizaciones que sí están condicionadas a la existencia de responsabilidad empresarial por incumplimiento de deberes en materia de prevención de riesgos laborales, son:
  • Sanciones impuestas por la Autoridad Laboral por infracción de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social. Se trata de multas que tendrá que sufragar la empresa en caso de que se declare su responsabilidad administrativa en esta materia. Dichos importes no tiene como beneficiario al trabajador, pero el fundamento de su imposición si servirá para poder solicitar la responsabilidad civil empresarial.
  • El Recargo de las Prestaciones de la Seguridad Social, como ya avanzábamos anteriormente, se trata de un incremento de dichas prestaciones cuyas cuantías serán satisfechas a favor del trabajador y con cargo al empresario. El porcentaje de recargo va del 30% al 50% dependiendo de la gravedad de incumplimiento empresarial. Además estas cantidades que tienen naturaleza punitiva (castigo o sanción por el empresario) no pueden ser aseguradas por lo que el empresario tendrá que hacer frente a las mismas con su patrimonio.
  • Indemnización por daños y perjuicios derivados de la responsabilidad civil empresarial. Esta indemnización cuya declaración de existencia y determinación de la cuantía compete a los juzgados y tribunales del orden social (laboral) tiene como finalidad el cumplir con el principio de reparación íntegra del perjudicado, pues hasta ahora las prestaciones que hemos analizado sólo reparan el lucro cesante o ganancia dejada de percibir así como la limitación o imposibilidad de continuar con la actividad laboral que se tenía hasta la fecha del accidente. Pero ¿qué pasa con el daño moral y la afectación que sufre la parcela personal o íntima de la víctima? ¿no se indemniza el perjuicio causado p.ej. por la imposibilidad para seguir realizando deportes que se realizaban antes del accidente o limitación para tener relaciones sexuales plenas por las lesiones permanentes sufridas? Pues lógicamente esta indemnización viene a cubrir ese vacío. Para la determinación de su cuantía se utiliza con carácter orientativo el Baremo de Lesiones que se utiliza en los accidentes de tráfico.

Para poder lograr que se declare judicialmente la responsabilidad civil empresarial hemos de contar con una Acta de la Inspección de Trabajo donde se constante que la empresa incurrió en incumplimientos en materia de prevención de riesgos. Por tanto es fundamental forzar la actuación de la Inspección de Trabajo para que un funcionario, que goza de presunción de veracidad, pueda declarar la existencia de incumplimientos por parte del empleador en los que basaremos nuestra reclamación de indemnización por responsabilidad civil. Pero además deberemos tener en cuenta los diferentes procedimientos administrativos que se inician tras la actuación de la Inspección de Trabajo como son: el expediente sancionador iniciado por la Autoridad Laboral y el expediente de recargo de prestaciones.

Por tanto es fundamental personarse como parte e interesado en los citados procedimientos para conocer el desarrollo de los mismos y poder realizar alegaciones si así fuese necesario en defensa de los intereses de la víctima. Y ello porque es extremadamente importante conseguir que el expediente del recargo de prestaciones finalice por sentencia firme que confirme dicho recargo frente a la empresa dado que si esto sucede va a determinar que la Sentencia en el procedimiento de reclamación de indemnización por responsabilidad civil empresarial sea condenatoria declarando la responsabilidad civil del empleador. Es decir que el procedimiento de recargo puede condicionar la prosperabilidad de nuestra reclamación en el procedimiento seguido frente a la empresa por responsabilidad civil.

Jose Luis Fernández Guitérrez
Abogado y Socio Director de Defentis

 

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