EL Supremo se manifiesta sobre la subordinación del crédito resultante de la rescisión.

La administración concursal, como tónica habitual, debe abonar tanto la reintegración de los bienes o derechos objeto del acto rescindido como el crédito de la contraparte, siendo considerado como un crédito contra la masa.

En relación al caso enjuiciado, el Alto Tribunal establece que el deudor concursado al perfeccionar el negocio que se rescinde, como consecuencia de una acción de reintegración de la masa, es un crédito contra la masa, y debe ser abonado por la administración concursal simultáneamente a la reintegración de los bienes o derechos objeto del acto rescindido.

En este sentido, La categoría de crédito contra la masa es utilizada para distinguirla de los créditos concursales, legitimando, así, la obligación que se desprende de la simultaneidad de la restitución. Asimismo en el hipotético caso en que la contraparte hubiera restituido la prestación por ella recibida sin obtener a cambio la suya, se le permita reclamar su satisfacción inmediatamente, y, en cualquier caso, con la preferencia respecto de los créditos concursales derivada de lo dispuesto por los arts. 84.3 y 154 LC.

No obstante, excepcionalmente, para el caso en que la contraparte hubiere actuado de mala fe, el art. 73.3 LC prevé la transformación de su crédito en concursal, y, dentro de éstos, en crédito subordinado ( art. 92.6º LC ), con la consiguiente postergación en el cobro, en caso de liquidación, y el régimen de participación y vinculación, en caso de convenio. Además, al ser un crédito concursal, cesa el derecho a ser cobrado simultáneamente a la entrega de su prestación.

Por todo ello, las consecuencias de la mala fe en la contraparte del concursado, reguladas en el  art. 73.3 LC, exige algo más que el mero conocimiento de la situación de insolvencia o de proximidad a la insolvencia del deudor, así como de los efectos perjudiciales que la transmisión podía ocasionar a los acreedores. La mala fe está compuesta por dos aspectos, uno subjetivo y otro objetivo. El subjetivo no requiere la intención de dañar, sino la conciencia de que se afecta negativamente-perjuicio- a los demás acreedores, de modo que al agravar o endurecer la situación económica del deudor, se debilita notoriamente la efectividad frente al mismo de los derechos ajenos, y se complementa con el aspecto objetivo, valorativo de la conducta del acreedor, consistente en que ésta sea merecedora de la repulsa ética en el tráfico jurídico.

En el caso que nos atañe, destacan que no se haya declarado la ineficacia de la obligación garantizada, el préstamo, sino únicamente de la garantía hipotecaria. Por lo que, debe distinguirse entre la ineficacia o rescisión de actos de disposición que constituyen negocios con obligaciones recíprocas, de aquellos actos de disposición que carecen de esta condición.

Consecuentemente, la apreciación de la mala fe, en los términos del art. 73.3 LC , viene referida al acto rescindido, según se desprende del propio tenor literal del precepto, pero no a otro diferente.

Puede leer el texto completo de la sentencia en www.casosreales.com Marginal 70373032

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here