La importancia de la formación continua del abogado

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Por Paula Fernández-Ochoa. Consultora de Marketing Jurídico y Marca Personal & Corporativa. Socia de +MoreThanLaw

 

La sociedad de la información y del conocimiento en que estamos inmersos hace que el mercado esté en constante cambio, requiriendo de profesionales cada vez más versátiles, capaces de adaptarse al nuevo escenario. Hablamos de knowmads que, según Moravec[1] es un neologismo que combina las palabras know (conocer, saber) y nomad (nómada), y se refiere a los trabajadores nómades del conocimiento y la innovación. Se caracteriza por ser innovador, creativo, imaginativo, motivado, solucionador de problemas, creador de redes, alfabetizado digitalmente, early adopter (consumidor voraz de todo lo nuevo), capaz de trabajar en colaboración generando ideas, productos y servicios muy diferentes, adaptable y que no teme al fracaso. Son los nuevos profesionales del siglo XXI.

 

Y el sector legal no es ajeno a la necesidad de este perfil. Los despachos buscan innovar, anticiparse, encontrar en el conocimiento su fortaleza de diferenciación. Y para ello el abogado debe estar en constante formación e informándose, con actitud muy proactiva para generar nuevos conocimientos y saber trabajar por proyectos.

 

En esta línea, el fichaje de abogados por breve periodos de tiempo o por proyectos –legal interim manager (LIM)-, se ha incrementado alrededor de un 30% en los últimos años. Y siendo una modalidad ya consolidada en otras jurisdicciones como Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica o Países Bajos, en el mercado legal español está entrando con fuerza. En un reciente artículo publicado en Expansión[2], se explicaba que una de las principales razones de esta fórmula se encuentra en la flexibilidad. Y la consultora Iterlegis Legal Staffing Solutions apuntaba que los LIM “deben contar una elevada cualificación técnica y experiencia profesional (muchas veces en el sector de actividad concreto), que le permita responsabilizarse de los asuntos encomendados con autonomía y rapidez”.

 

Son fórmulas no sólo demandadas por ciertas necesidades puntuales de las Firmas sino también aspiracionales de la nueva fuerza de trabajo que viene: los millenials (en el 2025 el 75% de los trabajadores serán millennials, centrados en el well-being). Según el Deloitte Milennial Survey 2017[3], la flexibilidad es uno de los factores más valorados en España a la hora de elegir una empresa para la que trabajar. Y junto a éste necesitan tener equilibrio de trabajo y vida personal, encontrarle un propósito al trabajo que hacen, desarrollo profesional y programas de formación, valores, comunicación abierta y transparente, valores, una organización flexible y menos jerárquica, entre otros.

 

Además, la abogacía es de por sí una profesión dinámica con cambios legislativos y jurisprudenciales, con incursión de nuevos modelos de negocio[4] diferentes a los tradicionales como Conduit Law, Axiom o Riverview Law[5] que incorpora sistemas de inteligencia artificial a su plataforma (virtuales, de economía de escala, low cost, fijación de precios, etc), con cada vez mayor profesionalización de la gestión, con implementación de tecnología, que se ha liberalizado, y nuevas disciplinas de negocio (robótica, ciberdelitos, protección de activos digitales, etc-).

 

Por cuanto antecede, para alcanzar la excelencia técnica y satisfacer las necesidades del mercado, del cliente, el abogado tendrá que estar en constante actualización y formación y así profundizar / aprender:

  • A adaptarse fácilmente al nuevo entorno en que desarrollar el proyecto encomendado
  • Aspectos técnicos y sectoriales, con conocimientos transversales a las áreas de práctica jurídica de su especialidad
  • Gestión profesional del despacho: management, habilidades humanas vinculadas a la inteligencia emocional, marketing, etc
  • Visión empresarial y económica del proyecto
  • Cultura internacional e idiomas, fruto de la globalización pues, aunque el Derecho sigue siendo local, el ejercicio de la profesión ha pasado a ser global y cada vez hay más asesoramiento en exportaciones, entradas de empresas y firmas extranjeras en España que demandan servicios completos, alianzas internacionales, apertura de oficinas en otros países, etc.
  • Trabajo con autonomía y a la vez en equipo
  • Liderazgo
  • Gestión de su marca personal para diferenciarse en positivo, saber posicionarse y ponerse en valor en el mercado.
  • Habilidades comerciales (ventas, generación de redes y contactos, etc), de comunicación y todo lo relacionado con la calidad del servicio para generar valor al cliente. La decisión de compra o contratación hoy tiene un alto componente emocional
  • Reputación corporativa
  • Responsabilidad social
  • Gestión del tiempo y bienestar
  • Innovación
  • Tecnología, con doble desafío: técnico y de saber adaptar su uso a las normas y principios deontológicos de la profesión
  • Tener una clara orientación a resultados y situar al cliente como eje de su actividad.

 

Sólo así, por un lado, el abogado podrá prestar servicios jurídicos complejos propios de la nueva economía y demandados por clientes cada vez más sofisticados (combinando especialización, experiencia y eficiencia) y, por otro, el derecho del ciudadano estará plenamente garantizado.

Por tanto, la formación del abogado es una verdadera necesidad, un objetivo estratégico para poder tener una ventaja competitiva en un mercado tan cambiante.

Esto no tiene marcha atrás. Necesitamos la formación para hacer del cambio nuestro mejor aliado.

[1] John Moravec: editor del proyecto Knowmad Society, co-director del instituo Invisible Learning y fundador de Education Futures LLC.

 

[2] “¿Tienes madera para ser un abogado por proyectos?”, por Laura Saiz, 30.03.2016, Expansión.

 

[3] Deloitte Millennial Survey 2017: file:///Users/Paula/Downloads/gx-deloitte-millennial-survey-2017-executive-summary.pdf

[4] “Supermercados, tecnología y abogados”, por Jordi Estalella, socio de +MoreThanLaw (http://morethanlaw.es/blog/supermercados-tecnologia-y-abogados)

[5] RiverviewLaw, innovación e inteligencia artificial en el sector legal, por Eva Bruch, socia de +MoreThanLaw http://morethanlaw.es/blog/riverviewlaw-innovacion-e-inteligencia-artificial-en-el-sector-legal-2