Delito de conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas y delito de resistencia. Vulneración de precepto constitucional

En esta sentencia, se declara desestimar al recurso de casación interpuesto contra la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de La Coruña que revocó parcialmente la sentencia de 30 de marzo de 2016 dictada por el Juzgado de lo Penal nº 3 de a Coruña por la que se condena al acusado como autor de un delito de conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas y delito de resistencia, definidos, concurriendo agravante de reincidencia, por el primer delito a la pena de multa de 9 meses y 1 día, con cuota diaria de 4 euros, con responsabilidad personal subsidiaria para el caso de impago y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotor durante 24 meses por el primer delito.

En el caso presente, la parte recurrente, considera injusto el fallo condenatorio, en tanto en cuanto, entiende que se ha producido la vulneración de precepto constitucional, por el condenado, recurso que se tuvo por anunciado; remitiéndose a esta Sala Segunda del Tribunal Supremo las certificaciones necesarias para su sustanciación y resolución, formándose el correspondiente rollo y formalizándose el recurso, alegando un único motivo por infracción de ley al amparo del art. 849.1 LECrim.

Las alegaciones efectuadas en el recurso presentado ante el alto Tribunal no son aceptadas, en tanto en cuanto, no se comparte el criterio seguido por la recurrente. Estas consideraciones jurisprudenciales como se ha anunciado no son predicables sin más de las conductas encajables en el inciso último del art. 379. 2 del Código Penal. Por fin, y entre otras, la sentencia 636/2002, de 15 de abril, explicaba que «dos son los elementos que caracterizan el tipo delictivo regulado en el art. 379 del Código penal: Uno, objetivo, consistente en el grado de impregnación alcohólica que padece el sujeto activo, y otro subjetivo, que se refiere a la influencia que tal grado de impregnación alcohólica determina en la conducción.

Ahora bien, tal influencia no tiene por qué exteriorizarse en una flagrante infracción de las normas de tráfico visible e inmediata, sino únicamente que la conducción estuvo influenciada por el alcohol, Sentencias de 6 de abril de 1989 y 14 de julio de 1993, entre otras muchas posteriores.

Puede leer el texto completo de la sentencia en www.casosreales.com Marginal: 70388351

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