Qué debe tener en cuenta un abogado para su declaración de la renta del 2016

Al abordar la declaración de la renta reviste especial trascendencia la calificación de las rentas obtenidas por el abogado en el ejercicio de su profesión. Estas rentas pueden dividirse principalmente en dos categorías, rendimientos del trabajo y rendimientos de actividades económicas.

Por Marcos Escoda, abogado de Derecho tributario de Marimón Abogados

 

Por lo que respecta a la primera categoría, se consideran rendimientos del trabajo aquellas retribuciones obtenidas por un abogado en virtud de una relación laboral convencional, es decir, como trabajador por cuenta ajena sujeto al régimen general. En este caso las retribuciones obtenidas solo podrán minorarse en aquellos gastos calificados como deducibles de forma expresa por la normativa del IRPF, y la única particularidad de relativa importancia que puede presentar el abogado respecto de otros trabajadores por cuenta ajena es que éste puede deducirse las cuotas que haya satisfecho al correspondiente colegio de abogados con un límite de 500 € al año. Conviene subrayar que la Agencia Tributaria no posee información sobre estas cuotas por lo que su importe deberá ser indicado por el abogado.

 

A diferencia de lo que ocurre con los rendimientos del trabajo, los rendimientos de las actividades económicas desarrolladas por cuenta propia pueden minorarse en aquellos gastos que estén correlacionados con la actividad. No obstante, la determinación de los gastos deducibles para el abogado siempre ha sido una cuestión polémica.

 

Con carácter general, un abogado podrá deducirse todos los gastos afectos a su actividad siempre que estén correlacionados con los ingresos de la misma de forma exclusiva. En cambio, no serán deducibles aquellos que se correspondan con un uso privado o particular, aunque dicho uso sea parcial. Además, han de estar debidamente registrados y justificados documentalmente.

 

A grandes rasgos, algunos gastos de la actividad que no generan excesiva controversia sobre su afectación exclusiva, y en consecuencia serían deducibles, son los siguientes:

 

    • Gastos de personal: Son deducibles las cantidades satisfechas por el abogado a sus trabajadores en virtud de una relación laboral y las cotizaciones a la Seguridad Social que se derivan de ello.
    • Seguridad Social del abogado: Los abogados integrados en el RETA podrán deducirse las cuotas satisfechas. Por su parte, los que no estén integrados en el RETA pueden deducirse las cantidades satisfechas a mutualidades de previsión social que actúen como alternativas a la Seguridad Social con el límite anual máximo para 2016 de 13.023,79 €.
    • Seguros: Las primas de seguro de enfermedad satisfechas por el abogado en la parte correspondiente a su cobertura y a la de su cónyuge e hijos menores de 25 años que convivan con él con el límite máximo de 500 € al año por cada una de las personas señaladas (1.500 € en caso de discapacidad). También serán deducibles las primas de seguros por responsabilidad civil del abogado.
    • Despacho: Será deducible el importe de todos los gastos relacionados con el despacho profesional. A modo de ejemplo podemos señalar algunos: las amortizaciones del inmueble si es de propiedad, mobiliario, ordenadores y programas informáticos; los suministros, el alquiler, los gastos accesorios (IBI, gastos de comunidad, tasas municipales) y los gastos de reparación y conservación.
  • Otros gastos: Siempre que tengan relación directa con la actividad, serán deducibles las compras de libros, la suscripción a revistas profesionales y bases de datos, la asistencia a cursos, conferencias y congresos, las compras de material consumible (tóner, bolígrafos, libretas, etc.), los servicios de profesionales independientes, los servicios bancarios, etc.

 

 

Como decíamos antes, la determinación de los gastos afectos a la actividad siempre ha sido una cuestión controvertida por la dificultad que conlleva en la práctica demostrar dicha afectación exclusiva, por ello hay algunos gastos que requieren especial atención por parte del abogado:

 

  • Utilización de vehículos: En relación con los gastos asociados a la compra y utilización del vehículo para la actividad profesional, la postura tradicional y mayoritaria ha sido la de considerar únicamente deducibles tales gastos cuando se trate de vehículos afectados exclusivamente a la misma ya que al tratarse de un elemento indivisible no cabe la afectación parcial. Por ello, la deducibilidad de dichos gastos es un problema de prueba, que dependerá de que el abogado pueda demostrar que el vehículo se encuentra afecto de forma exclusiva a la actividad y que el mismo resulta necesario para la obtención de los ingresos (cuestión compleja y de difícil justificación para un abogado).
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  • Restauración y hostelería: El abogado deberá probar adecuadamente que estos gastos vienen exigidos por el desarrollo de su actividad. Además cabe puntualizar que Hacienda viene analizando el importe individualizado de los mismos y rechaza aquellos que considera excesivos. Cabe señalar que la normativa del IRPF contiene un régimen de dietas exentas para los trabajadores por cuenta ajena por el que se establecen unos importes máximos exceptuados de gravamen que, en cierta medida, podría servir de ayuda a la hora de determinar si un gasto es excesivo o no.

Por último, aquellos abogados que tributen por el régimen de estimación directa simplificada (importe neto de la cifra de negocios del año anterior inferior a 600.000 €) tendrán derecho a una deducción del 5% sobre el rendimiento neto positivo de la actividad, con un límite máximo deducible de 2.000 € anuales.

 

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