Abogados y magistrados desgranan las claves del éxito en el proceso penal en el primer desayuno jurídico del ICAM

Magistrados del Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional y abogados penalistas han protagonizado esta mañana el primer desayuno jurídico organizado por el Colegio de Abogados de Madrid dentro del ciclo ‘ICAM al Día’. El diputado responsable de Comunicación del ICAM, Juan Gonzalo Ospina, coordinador e impulsor de una iniciativa pensada “para hacer más y mejor Colegio”, ha presentado un panel en el que los magistrados Lourdes Arastey y Enrique López, y los letrados José María de Pablo y Beatriz Saura han desgranado ante un auditorio repleto las claves para tener éxito en el procedimiento penal.

Desde la perspectiva de la judicatura, la magistrada de la Sala IV del Tribunal Supremo, Lourdes Arastey, ha señalado que, si bien en el ordenamiento jurídico europeo el proceso no se basa en el convencimiento del juez, existen tres reglas de oro que todo abogado debería seguir para lograrlo. En primer lugar, el letrado ha de tener razón en el planteamiento del litigio, lo que implica partir de un diagnóstico inicial acertado y evitar la juridificación innecesaria. La segunda regla, ha explicado Arastey, tiene que ver con cómo se presenta la verdad material, y la tercera con la proposición y la práctica de la prueba.

Para Enrique López, “un proceso penal es como una obra de teatro en la que se presenta el pasado para decidir el futuro”, y en ese escenario “lo primero que un magistrado espera de un abogado” es que tenga clara la estrategia jurídica a seguir, “cuál es la realidad de los hechos que vamos a defender y qué nos interesa más, que los hechos se aclaren o que no se aclaren”. Además, los escritos deben ser “breves, concisos y precisos”, evitando sobrecargarlos de citas jurisprudenciales. En cuanto a la proposición de la prueba, el magistrado de la Audiencia Nacional recomienda conocer el contenido de la prueba antes de pedirla: “nunca hay que proponer pruebas cuyo resultado no conozcamos”.

En los interrogatorios, donde “a muchos abogados les gusta jugar a la ruleta rusa”, López aconseja aplicar la misma regla, “no hacer nunca una pregunta cuya respuesta no conozcamos”, omitiendo las preguntas “capciosas, impertinentes, inútiles y retóricas”.  A la hora de interrogar a un testigo o un perito es fundamental evitar la discusión, pues “el abogado debe buscar incoherencias y contradicciones, pero nunca discutir”.  Desde el punto de vista del magistrado, en todo juicio oral un abogado debe ser “proactivo, firme en las convicciones, resuelto, ágil y dispuesto”, si bien lo que más valoran los jueces de un letrado es que “nos eviten pleitos”. En ese sentido, López propone que en el ámbito de la justicia gratuita se bonifique a los abogados que logren alcanzar acuerdos para evitar ir a juicio.

Desde el ámbito de la abogacía, Beatriz Saura, directora del área de Derecho Penal en Martín Molina, ha destacado en su intervención algunas de las luces y sombras del proceso penal en España. Entre los aspectos positivos, ha destacado el artículo 324 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, el cual acota para la instrucción un plazo máximo de seis meses desde la fecha de auto de incoación del sumario o de las diligencias previas, obligando a los operadores jurídicos a actuar y ponerse las pilas para que el procedimiento termine cuanto antes y agilizar así la lentitud de la Justicia.

Saura, que también es copresidenta de la Sección de Compliance del ICAM, ha resaltado además las virtudes del nuevo derecho preventivo, pues “la responsabilidad penal de las personas jurídicas ha llevado a que se introduzca en las empresas una serie de medidas de prevención para evitar que el delito se produzca en su seno”. El Compliance, materia en la que cada vez hay más sentencias judiciales, es un área en la que los abogados “jugamos un papel muy importante porque no siempre se está detectando a tiempo la posibilidad de protección de la responsabilidad de la empresa”, ha señalado.

En cuanto a los aspectos negativos, para Saura existe un amplio margen de mejora en cuanto a las notificaciones que reciben los abogados de los juzgados y, particularmente, en el funcionamiento de Lexnet.

Reglas sagradas del proceso penal

Por su parte, el penalista José María de Pablo, con experiencia en casos con alta repercusión mediática como la Operación Púnica, Bankia o el juicio por los atentados del 11-M, ha desgranado siete pautas a tener en cuenta en todo procedimiento penal. Así, lo primero a tener en cuenta es que el derecho a no declarar es el mejor amigo del abogado defensor. “Hay que saber callar”, ha señalado el letrado, pues es mejor “una noche más en el calabozo que 10 años de gastos pagados en Soto del Real”. A continuación, hay que saber que el segundo mejor amigo del abogado es el artículo 400 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que señala que “El procesado podrá declarar cuantas veces quisiere…”. Otro elemento importante es ser consciente de que el derecho a la última palabra, “más que un derecho, es una trampa”.

La cuarta regla sagrada del proceso penal es ser amable con los jueces, testigos y la parte contraria, no sólo por una cuestión deontológica sino también por estrategia, evitando siempre discutir. La prudencia en los interrogatorios sería la quinta regla: “no preguntar nunca aquello de lo que no sabemos la respuesta”,  sobre todo cuando se ejerce desde la defensa. También es importante la cautela a la hora de hacer los contrainterrogatorios, donde hay que tener claro el objetivo y preguntar solo “aquello con los que tenemos claro que nos vamos a apuntar un tanto” y después “retirarnos a tiempo”.

La séptima regla es la brevedad, “ir al grano, no solo en los escritos, también en los informes”. Para de Pablo, en el momento de establecer la estrategia general el abogado suele tener “un as en la manga”, un argumento ganador al que debe acudir directamente sin dilatar el procedimiento. No obstante, cuando está perdido, el abogado recomienda coleccionar atenuantes: de confesión, colaboración con la justicia, reparación del daño, etc.

Para finalizar la jornada, la moderadora de la mesa, la periodista Ángela Martialay, ha añadido una última regla a tener en cuenta en el proceso penal: la importancia de tener una buena relación con los medios de comunicación para que se hagan eco de los procedimientos. “Ahora que se habla de juicios paralelos y condenas ejemplarizantes”, ha señalado la especialista en información de tribunales de El Independiente, una buena relación con los medos puede ser beneficiosa para la estrategia de los abogados tanto en la defensa como en la acusación.

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